Recordando a: S. M. D. Carlos-Hugo de Borbón-Parma. Rey Legítimo de España.

Han pasado los tiempos en que en que los Reyes, eran solamente Reyes por ser hijos de sus padres. Hoy los Reyes tienen que ganar con su esfuerzo, con su trabajo al servicio de la sociedad La Realeza que heredaron. Si falta esta realidad de servicio, la Legitimidad, carece de sentido…”

                                                                                                         (Montejurra  1958)

“Conozco a quienes trabajan, y por lo tanto, rinden. Y considero una obligación a aquellos qué todavía no se han lanzado, que lo hagan para no dejar, a los primeros, solos…, debo afirmar tajantemente, que: quienes no estén en primera línea, bien con su trabajo, bien con su aportación económica,  serán considerados como no pertenecientes al Carlismo. Solo los que se muestren eficaces ahora, podrán ser mis colaboradores mañana. Con sus realidades de hoy, cada uno demostrara su inteligencia, su capacidad y su sentido político.

            No quiero hacer un llamamiento a la generosidad, sino a la inteligencia. No me basta la generosidad de intenciones, ni la buena voluntad. Necesito eficacia. La buena intención es un pecado, cuando se necesita la acción.

            No vamos, por tanto a discutir sobre tácticas políticas, o sobre grandes proyectos, mientras no dispongamos de los medios necesarios para su realización.

Tener estos medios es un deber tan grave, que no tengo el derecho de tolerar que esta Organización Tradicionalista funcione con posibilidades tan limitadas que convierten nuestra enorme fuerza, prácticamente, en impotencia.

Quién no este dispuesto a buscar y encontrar estos medios. TIENE LA OBLIGACIÓN MORAL, de hacerme saber que siente INCAPAZ, de cumplir este DEBER.  La mayor deshonra para un Jefe, y para cualquier miembro dirigente, no está precisamente en la incapacidad, sino en el no saber sobreponerse a ella, o en la falta de nobleza de no reconocer esa incapacidad.

 Sabed que yo cumpliré con mi deber. Y mi primer deber como Príncipe, hoy es la victoria. Si os he hablado en estos términos, es porque el momento lo exige, y porque también el mismo afecto que os tengo, me ha impuesto la obligación de hablaros con esta dureza.”

   (Mensaje de D. Carlos Hugo, a la Junta Nacional Carlista. Octubre de 1961)

“La Monarquía, solo será factible, y encontrará su legitimación, si es capaz no solo de prever, sino de alumbrar la línea más audaz del futuro histórico; aquella que basada en la plena mayoría de edad del pueblo, lo incorpore de un modo plenamente responsable, a las tareas políticas.

   Porque los ciudadanos, en las dimensiones más reducidas de la esfera municipal y regional pueden  demostrar, de un modo natural –fácilmente comprobable – el espíritu cívico y la eficacia política. Quien no es capaz de patriotismo municipal, está incapacitado para  un servicio nacional.”

 (Abril de 1962. Declaraciones a la revista. “Azada y Hasta”)

“La historia se ha encargado de mostrar como acaban los Príncipes, que se aburguesan y no quieren, o no saben cargar en cada momento,  con el peso de sus responsabilidades…”

                                          (Misma publicación anterior. Mismo número)

Los catalanes tenéis a honor, el resolver problemas que otras tierra, no saben, o no pueden resolver por si mismas. Y esto no merece condenación. Porque es fruto de vuestro amor a la patria chica, a la proximidad de la Patria más inmediata a vosotros,  y esto no daña al amor a la Patria grande, sino todo lo contrario, quien no es capaz de amar lo pequeño ¿Cómo podría amar lo gande?”

 (23 de Noviembre de 1964. Hospedería del Real Santuario de la Salud. Sabadell).

DE LAS CUALIDADES DEL JEFE…

 “En cuanto a la selección de los hombres para los puestos de responsabilidad, conviene que nuestros futuros Jefes vean claramente una cosa: No vale para Jefe el hombre que se ofusca por unas formas, una opinión, o un emblema. El Jefe, y lo  sabéis mejor que yo, tendrá que hacer trabajar a hombres distintos, de distintas tendencias, que tienen una visión política a veces muy diversa. Esta característica difícil del Carlismo, esta libertad de opinión, este abanico abierto de opiniones, no lo hay en ningún otro grupo político del mundo. Pues en el terreno de la actuación política, está la nueva línea política. Esta línea política, como tal línea, no puede discutirse. Lo que si se puede discutir es como vamos a llevarla para que sea lo más eficaz posible en cada caso, en cada provincia y en cada región de España.

De modo que sí el Jefe se ofusca por opiniones, no podrá realizar esta labor de federar voluntades, para la acción política. Su papel está en coordinar  todas las tendencias para realizar la línea política, y no ofuscarse por ningún planteamiento intelectual.”

 (Junio de 1967. A los Jefes Provinciales y Regionales del Carlismo)

Y, ahora te decimos, amigo (a) lector (a):

Piensa, recuerda, reflexiona, sobre estas palabras de total e imperiosa ACTUALIDAD.  Y si hallas en ellas alguna incongruencia, o despropósito, o falta a la Verdad, Nos lo haces saber. Y, si a tanto llega tu enfado, no mires más esta página web. Que aquí hemos venido a SERVIR, y no a ser servidos. Ni tan solo “aplaudidos”. Que nos basta con cumplir el COMPROMISO, que, como carlistas y españoles, de todas las Españas, nos conformamos con haber cumplido.

De todos vosotros

La redacción.

Muy buenos días!

(O tardes, según la hora…) Una opinión -la nuestra, que como es de “balde”, solo es nuestra- Aunque la podemos compartir con Uds, si les parece bien…

Es esta…

Ya terminado (según dicen los “poderes fácticos”, nos resistimos a llamarles “públicos” pues, hoy mismo en España -pobre España!- el “publico”, solamente es eso: Publico) el “Procés” (Que ilusos, y TORPES, son algunos…)y que todo “parece volver a la normalidad”, no se dan cuenta de que no han solucionado NADA! Únicamente han “larvado” -u ocultado, si lo prefieren así- un problema de convivencia. En forma alguna lo han solucionado. De ninguna forma.

No se puede olvidar -y esto con los resultados de unas elecciones legales- que una gran parte de la población catalana -bien que no ha llegado a la mitad- pero que están ahí, y que no se les puede “dejar de lado”, ha manifestado su disconformidad, con el sistema actual. Y esto es así, se pongan como se pongan, y quieran, o no, “verlo”. (Que verlo, lo ven, pero deben hacer, de cara al “publico”, que no es así. Y haciéndoles un grado de bondad -que no se merecen- diremos que hacen como los niños: “…cierro los ojos, no te veo. Luego no existes”). Pero esa disconformidad, no debe ser, no debiera ser, tampoco “propiedad exclusiva” de los independentistas, por la sencilla razón de que no es así. Unos, y otros, utilizan el mismo adagio de siempre: “divide y vencerás…” Jugando cada uno de ellos la carta que más le conviene en esta partida. (Pues esto no es otra cosa que eso: Una partida entre “partidos”, mal planteada, mal jugada, y de consecuencias impredecibles, en el medio plazo…) Se pongan como se pongan y digan todos los embustes -o “medias verdades”- que dijeren.

Hay por ahí, en el “cancionero popular” (de pueblo, no de partido) una canción, que reza de esta forma:

“…quien pone reglas al juego, se engaña si dice que es jugador…”

Y esa es la verdad. Con toda la seriedad del momento. Veamos un caso flagrante Cs. (“Ciudadanos”)

¿Cuántas veces ha dicho, y luego, en “aras de la gobernabilidad” ha actuado de forma absolutamente contraria, apoyando al partido en el gobierno, de todo aquello que, en sus “programas electorales” había dicho o prometido? Pero no solamente él, sino en el “arco parlamentario” ¿quién se ha librado de ello, y puede “tirar, contra el otro, la primera piedra?

Un gran poeta -J. Ramón Jiménez- en un soneto (curiosamente, haciendo una metáfora con la muerte, a la que llama: amarilla, por el color de sus huesos) termina diciendo:

“No, amarilla, tú no puedes segar…

el que siega lo hace con el filo de la hoja de rosa…”

A estos “demócratas de toda la vida” se les olvida -¿de verdad que se les olvida? y desinteresadamente pregunto yo- que la hoja de rosa, y el tallo que la sostiene, está lleno de espinas.

 Dejemos, amigos lectores, si os parece bien, los poetas, y los cantantes, y cojamos -aunque sea al “pasar”- a un hombre-sabio, y, además, serio. Estoy hablando de D. Antonio Aparisi y Guijarro. Valenciano, para mayor orgullo de esa hermosa tierra. Diputado en Cortes, por los carlistas, en uno de sus memorables discursos en el parlamento:

“Decís que el pueblo es soberano, y yo os digo que sí, que lo hemos coronado,  y le hemos puesto, en su frente, una corona… de espinas!”

(“Obras completas. De D. Antonio Aparisi y Guijarro)

 

Y ahora, pretenden, unos y otros, “haber vuelto a la normalidad”. ¡Que falacia! por no decir que GRAN MENTIRA. ¿Van a volver las empresas a Cataluña, con esa “normalidad” pseudo-democrática -aparente?   ¿Acaso volvieron a Quebec? Disfrazar las cosas no las arregla. Las empeora. (Dicen los médicos que: el dolor es una cosa molesta, pero necesaria. Pues que es un “aviso” de que algo no funciona…) Y, a nosotros, nos duelen los “disfraces”, que no otra cosa es, esta “normalidad”, que no soluciona nada, sino es para una fiesta de carnaval. (Ahora que se acerca Febrero y la Cuaresma). Pero, ay! estamos disfrazados -los que lo estén- los demás, que Dios nuestro Señor les dé un buen despertar, pues están “dormidos”, o “anestesiados”, de esa “soberanía” que hablaba el gran Aparisi, y, lo peor de todo, es que hasta nos lo creemos: La solución del problema-ya-resuelto. Porque no lo está. Así de claro, y así de sencillo, aunque duela…

¿Pues no fueron ellos, unos y otros, los que se pusieron -todos de acuerdo- en esa “intocable constitución”, el término “nacionalidades? ¿Y no fueron ellos, de acuerdo con aquél -al que iban a hacer “santo”, que cerca estuvieron- que se llamó Adolfo Suarez, en “crear unas autonomías” que nunca en la Historia Real -de realidad- habían existido, solo tan solo, y esta es la verdad: para que ninguna “per-se” pudiera ir contra la unificación de esa “soberanía” que copiaron de la Constitución de Cádiz. Que dicho así, al paso, no  era más que una amplia constitución-copia de la Revolución francesa por los “ilustrados” de entonces. (NOTA.- Sus herederos siguen homenajeándola, en nombre de la democracia. Lo hicieron no hace mucho tiempo, llenas las caras de una satisfacción, y la conciencia de un olvido que clama al cielo, de todo lo que aquella tremenda mentira, trajo a la España, desde entonces. Ah! También estuvieron ahí, y ¿cómo no? “ciudadanos” Ignorando que lo que había que hacer, ya puestos a ello, es el RECONOCIMIENTO de los antiguos reinos, principados y señoríos (Vizcaya, Aragón Reino, que agrupaba a Cataluña (Principado todavía –hoy- ¡para muchos!) Valencia, Reino conquistado por Jaime I, Rey de Aragón y Baleares, Navarra y Castilla entera. Andalucía formaba parte de ella. Aún se ve en alguna provincia: Bienvenidos al Cristiano Reino de Jaén, pues ellos se consideran, a sí mismos, castellanos) que se hablaban entre ellos como iguales. “inter pares”, con algo que los unía, sin que ellos hubiera más diferencias, en algunos casos, que la forma de hablar, o sus costumbres. Pero manteniendo  como nexo de unión entre ellos, La creencia en el mismo Dios, y la fidelidad al mismo Rey.

Pero, ahora, cuando el que “ocupa” el Trono de San Hermenegildo, se “ocupa” a su vez, en vez de ser “arbitro” o mediador –papel que le atribuye la constitución, esa, la suya, la que no quieren de ninguna manera retocar –se preocupa en hacerse “miembro de parte”, en vez de todos, como se puede pretender que aceptemos, es más, y que creamos, que todo está solucionado? Eso sería “comulgar con ruedas de molino…” y en eso, nosotros no estamos.

Quien esto firma, que aprendió a escuchar, y entender, de gente buena, y catalana, entiende que: si te arrebatan una cosa –tu casa por ejemplo –has de estar allí, donde sea, reclamando lo que es tuyo. Pues sí, el tiempo, o el olvido (leed, si os place nuestra “cabecera”) se adueñan, y con el tiempo, nadie recuerda lo  que ha sido, también, por inanición,  se olvida INTERESADAMENTE, tu derecho. Decir que “el problema catalán” está resuelto, es cuando menos una MENTIRA que no puede convencer a nadie, la diga quién la diga.

Y, yo, no me la creo

Sulpicio Motilla Olmo

(Director)

Los voluntarios…

Definición: Se aplica al acto que se hace por propia voluntad o deseo.

2. Se refiere a la persona que realiza determinada actividad sin tener obligación de hacerla.

Hablemos, un poco de ellos, si os parece.

(INCISO.-Nosotros, los carlistas tenemos, si no la exclusiva, si el saber, por la propia experiencia, de que estamos hablando. Sin que ello sea, en forma alguna, “parte contra nadie”, pues que, teniendo esa naturaleza, quien así se comporta, y lleva esa decisión, hasta el extremo de poner en peligro la propia vida –otra cosa será el “suicidio religioso o fanático” que nada tiene que ver con la razón, merece, si más no, cuando se habla de ellos con respecto a lo que han hecho – el respeto sincero y afecto de todos. Incluso de los que, momentáneamente, son sus contrarios).

Siempre fue así, en España al menos, hasta que, el Liberalismo, y sus intereses, forzaron la creación de “Quintas” –llamada así por ser uno de cada cinco –los mozos “llamados a filas”, eso sí, bajo sanción económica, u otras, de no acudir a ella, en el plazo indicado. Con una salvedad –tomen Uds. nota –si podían pagar a otro que acudiera por él. Entonces se “libraban”. Los que pagaban, claro. Y adivinan uds ¿Quién iba entonces a la guerra? BINGO! Los de siempre.  Los pobres. (Que no eran pocos. Pues ya se habían encargado, tiempo antes –con la “desamortización” –de  privar a los “desposeídos de la tierra” de usar de esa “clausula de salvación” y de que fueran así, “desposeídos”, para el resto de sus días, En otro momento hablaremos para quien no lo sepa, lo que es, y fue, la “desamortización”). Y estos, los pobres, los humildes, los que tienen a gala su honradez, su trabajo, su palabra, y hombría de bien, y acaso, nada más que sus manos para el trabajo, y el amor por los suyos, y por la tierra que los vio nacer, estos son los VOLUNTARIOS, de los que hablamos, hoy. Aquí.

Hemos tenido, en estos días, ocasión de visitar tierras y lugares, de esta España  nuestra, donde se “batieron”, en contra unos de otros, en la última guerra. Pero antes también lo habíamos hecho en otros lugares en que lo hicieron antes. (Vvga. en las tierras de La Vendèe, donde cuarenta años antes que la primera Guerra Carlista, también los voluntarios de allí, vendeànos y chouanes –región norte de la misma región – en 1793) lo hicieron por su Rey, y por su Religión. No se trata pues, ni lo deseamos, una “enmienda” a una “funesta ley de Memoria Histórica”, que no ha servido para “cerrar heridas” antes al contrario, y, nosotros que si creemos en el perdón –aunque no en el olvido –podemos creer, y ,lo creemos, en aquellas palabras de Bonchamps: “No existe Gloria, en las Guerras Civiles…”. Un general que, en su lecho de muerte, herido en combate al otro lado del rio Loira, dio su última orden a sus voluntarios:

 “Perdón para los prisioneros…” (Salvó la vida a más de 5.000)

(En el correr del tiempo, el hijo de uno de aquellos hombres, un escultor de un cierto renombre en su época, le construyó, a Bonchamps, un mausoleo que se puede ver en la iglesia de Sant Martín le Viel, dpto. del Loira, en agradecimiento a haber salvado la vida de su padre, con esa misma inscripción).

Hablamos de esos voluntarios, sean quienes sean. Piensen como piensen. Y sean del lugar que sean.

(NOTA.- Esta página de la historia, nuestra historia, que traemos hoy aquí, no defiende sino la libertad de elección, que no es otra cosa que una muestra de la libertad personal, de cada uno para elegir aquello que piensa que es mejor, y que, siguiendo el dictado de su conciencia, y de su voluntad, toma un camino, y lo sigue, hasta sus últimas consecuencias. Recordemos, con vuestro permiso, lo que un sabio –D. Quijote de la Mancha, y su autor lo era, fue, un hombre sabio –decía sobre la libertad:

La libertad, amigo Sancho, es uno de los más grandes dones que a los hombres dieron los cielos… Con ella no pueden compararse los tesoros que la mar encierra, ni la tierra encubre. Por la Libertad, así como por la Honra, se puede y debe, aventurar la vida…”

                                                                 (D. Quijote de la Mancha. M. de Cervantes)

 Y, esto, la elección de una forma de vivir, mantenida por el “acto de la voluntad”, es lo que define, y “da señal” de lo que ese hombre –esos hombres, y mujeres – han hecho, y han dejado como herencia, a los que, después que ellos, han venido a este mundo. Y, lo repetimos, una muestra inequívoca, de su Libertad.

(Tomado la revista. AHORA, información)

Tengan uds, amigos lectores, un feliz, y libre, y voluntarioso Año  Nuevo.

Oriamendi Carlista.

(Nota. Aquí van las páginas de la Guerra de Secesión. No olvidarlo)