Carta abierta …

Carta abierta…

(A un individuo que responde al nombre de José Jesús Rodríguez Elvira)

ACLARACIÓN necesaria: le llamo: individuo, y no “señor”, porque…

1º No le falto al respeto. Y porque lo de “señor” le queda bastante, bastante GRANDE, y a mi me gusta ser justo con todos lo que lo merecen.

2º Tampoco le llamo “Caballero”, porque no hallo, en él, ninguna de las cualidades que requiere la tal condición.

Dicho esto…

Ud. -ese tratamiento lo hago en uso de la buena educación de la que dispongo- se ha dedicado, en un panfleto que circula por la “red”, en “poner a caldo” a unas cuantas personas, entre las que me cuento. O sea que le contesto, públicamente -de la misma forma que ud. ha hecho- pues nada hay mejor que pagar con la misma moneda. Para responder, siquiera una vez (más sería demasiado para lo ud, y los que le mandan), zanjando así un asunto, que no merece más tiempo que el que tardo en responderle. Siquiera por alusiones.

Es ud. un individuo impresentable. Hágaselo mirar por alguien que no sean esos que le utilizan cono “ariete”, por si pudiera poner remedio a sus desvaríos. Cosa que, por otro lado, veo harto difícil, pero de menos nos hizo Dios. Y así, tal vez en vez de “rebuscar” en el pasado de personas, entre ellas yo, a las que alude -muestra inequívoca de su incompetencia, y de la de aquellos que le han suministrado todo ese “historial” de esas  a las que nombra- eso sí con nombres y apellidos- ¡que “gloria y valentía” la suya! y de ellos (otra muestra de que: lo único que les mueve son: la envidia, el rencor, y la incompetencia, y me dejo “algo -aún- en el tintero”). Y encima se “honra” con ello, si es que la Honra, así con mayúscula, la encontró alguna vez en su camino. Cosa que dudo.

Digo pues, y con esto termino (no es mi deseo gastar mi tiempo en sandeces semejantes), digo que: la próxima vez que se le ocurra usar mi nombre, lo haga dirigiéndose directamente a mí. Y, al propio tiempo, ya de paso, me nombra a sus “padrinos”, y quedamos y nos vemos, ud. y yo, “cara a cara”. O bien se abstenga de ello. No es mi misión servir de “mensajero  a sueldo”, como tal parece ser la suya, y, repito, de aquellos a quién sirve. Pero olvidaba -que cosas verdad- que no es ud. un Caballero y que, esas cosas le vienen, bastante GRANDES…

No le deseo nada malo, no es necesario, pero si, por mi buena educación, antes nombrada, debo cerrar esta “carta abierta”, con un -casi- “saludo cordial”.

 

Frdo. Sulpicio Motilla Olmo

Director

A los 20 días de Mayo de 2019

Un año más, MONTEJURRA.

Tal y como estaba previsto, el pasado domingo día 5 de mayo, un año más los Carlistas nos reunimos en la montaña sagrada de Montejurra para rezar por los que nos precedieron tal y como venimos haciendo desde 1939.

Este año había una grata novedad, poco antes de las 10 de la mañana, llegó a la falda del monte, abarrotada de boinas Rojas, Don Carlos Javier de Borbón Parma y su esposa. Tras saludar a los presentes, los reyes, acompañados por los carlistas, entre los que se encontraban la Asociación Oriamendi, con su Junta Directiva, comenzaron el ascenso a Montejurra, rezando las estaciones del viacrucis, y recordando especialmente a los tercios de Requetés a los que está dedicado.

 

Una vez en la cumbre, ya en la gruta del cristo negro, se escucho la santa misa, y finalizada esta, Don Carlos dirigió unas palabras a los asistentes. Unas palabras, primero de recuerdo y homenaje, y después de compromiso con las Españas y con el Carlismo. Un acto que quedará en el recuerdo de todos, que se volverá a repetir sin duda alguna, y que finalizó, como no podía ser de otra manera. Con el canto del Oriamendi.

La secretaría general.

Hablemos, hoy, de la HONRA …

 

Respeto y buena opinión que se tiene de las cualidades morales, y de la dignidad de una persona.

También: Cosa por la que una persona se siente enaltecida y orgullosa.

“Al Rey, la hacienda y la vida, se han de dar. Pero la Honra, no. Porque la Honra es patrimonio del Alma, y el Alma solo es de Dios.”

(“El alcalde de Zalamea”. Lope de Vega)

 

Que alguien nos tache de “retrógrados” -o “anticuados” que lo mismo tiene- nos deja, sencillamente “al pairo”. Que dicen las gentes de la mar… Son los actos nuestros de cada día, los que “hablan” por nosotros. En eso demostramos -sin esfuerzo alguno, de otra forma solo seríamos unos embaucadores- a nuestros coetáneos, que usamos de esa noble acción, y, con ella, cumplimos con ese sagrado deber.

No señalaremos a nadie. Los actos de cada uno hablan por si mismos, y por él.

El pasado domingo en la Sagrada montaña de Montejurra, nuestros Reyes dieron ejemplo de ello. Llegaron a la cumbre, Él y Ella, (nuestra sincera admiración, además del afecto con que saben que cuentan). Y honraron, allí mismo, a TODOS, los que fueron antes… Y a nosotros con ellos. Y no atisbamos cansancio alguno en su mirada. Allí en la cumbre, mientras S. M. el Rey, nos hablaba, dos águilas (o era el “Águila Bicéfala” de nuestro escudo?) volaban en círculo sobre nuestras cabezas… Una por cada uno de ellos? Nuestro símbolo allá en lo Alto, como muestra de nuestra VERDAD de siempre?) Fuera como fuera, allí estábamos los “leales”, en nombre de todos los que no pudieron venir también: Él, nuestro Rey -el único Rey- de España, el que no necesita, el “adjetivo” de “Légitimo”. Porque solo puede haber uno. También las vio, y lo señaló con un sencillo gesto a quién lo pudo ver…

Ayer, en la Sagrada montaña de Montejurra. Pusimos, en nombre de TODOS,  los que somos sus “leales”, otra vez manifiestamente claro, LA VERDAD, de cuanto se dice más arriba.

Y, como el Vizconde de Orbe, dijera en su día a D. Carlos VII, repetimos aquí, a nuestro Rey D. Carlos Javier

“Ayer, hoy, mañana, SIEMPRE, con Vos.”

 

Un saludo cordial, a todos los que nos leen

 

Los del Oriamendi