Feliz cumpleaños Alteza!

Desde la Asociación ORIAMENDI, amigos de la Historia del Carlismo, queremos felicitar a S.A.R. Don Carlos Enrique de Borbón Parma, Príncipe de Asturias, con motivo de si IV cumpleaños.

TRADICIÓN, LIBERTAD, LEALTAD, FE.

CASTILLA POR SUS FUEROS Y LIBERTADES. Común es el sol y el viento común ha de ser la tierra

Hoy 23 de abril, Castilla celebra su día homenajeando a los Comuneros de Castilla, que perdieron sus vidas el 323 de abril de 1521 defendiendo las Libertades.

Desde la delegación Castellana de Oriamendi, nuestro particular homenaje con la letra del famoso Castilla un canto de esperanza:

1521

y en Abril para más señas,

en Villalar ajustician

a quienes justicia pidieran.

¡Malditos sean aquellos

que firmaron la sentencia!

¡Malditos todos aquellos

los que ajusticiar quisieran

al que luchó por el pueblo

y perdió tan justa guerra!

Desde entonces, ya Castilla

no se ha vuelto a levantar

¡ay, ay!

no se ha vuelto a levantar

en manos de rey bastardo

o de regente falaz,

¡ay, ay!

o de regente falaz,

siempre añorando una junta

o esperando un capitán

¡ay, ay!

o esperando un capitán.

Quién sabe si las cigüeñas

han de volver por San Blas,

si las heladas de Marzo

los brotes se han de llevar,

si las llamas comuneras

otra vez repicarán:

cuanto más vieja la yesca,

más fácil se prenderá,

cuanto más vieja la yesca

y más duro el pedernal:

si los pinares ardieron,

¡aún nos queda el encinar!

letra: Luis López Álvarez

A nuestros lectores …

A nuestros lectores…

Después de un tiempo que esta humilde página no ha salido a la “red” por razones, no solo de oportunidad, si no también de otros factores que, rogamos disculpen no vamos a enumerar aquí, el “Equipo de redacción” reunido en junta, ha decidido por UNANIMIDAD, que no podemos, ni debemos, ni queremos, “cerrar esta ventana” a nuestros amables lectores. Y, por lo tanto, venciendo los obstáculos que nos hemos ido encontrando, no solamente los de el confinamiento obligado al que, gustosamente, nos hemos sometido, sino a otros -fáciles de entender por otro lado- ha tomado decisión de: NO CERRAR esta humilde página, que no teniendo afán alguno de protagonismo, si pensamos que es una forma -como puede haber otras- de comunicar a nuestros lectores, y a todos lo que, de alguna manera, nos siguen, nuestra inquietud, nuestro afán de servicio, y nuestra voluntad de seguir haciéndolo.

Todo el equipo de redacción, agradecemos muy sinceramente a todos la amabilidad con que nos atienden, y sus aportaciones que no han de quedar en “saco roto”, aunque alguna vez tarden unos días en aparecer en ella.

A todos nuestro sincero afecto.

 

La Secretaría General

 

En España a 23 de Abril. Festividad de San Jorge. (En muchos lugares “Día del Libro y de la Rosa”). Felicidades a todos lo que llevan este nombre.

Mirando hacia atrás…

“Mirando hacia atrás… (sin ira…)

(“La España vaciada….”)

En aquellos tiempos en que “reinaba” ese tal Felipe González (hoy una “vetusta crónica del pasado”…), se llevó a cabo una “reconversión industrial” -entre otras cosas- que dio al traste, entre otras cosas, con el tejido industrial textil de Cataluña, y otras lindezas del resto de España (Pegaso entre otras, casi innumerables). También, en aquél tiempo, era necesario “poseer algún titulo” de lo que fuera -aunque no se tuviera ni pajolera idea de para que servía- ni de los contenidos que ese “titulo” llevaba aparejados… Solo había que ser -sobre todo de cara a Europa -otro día hablaremos de ella- para tener, en el “concierto de la naciones”, una “voz propia” que estuviera a la altura de lo que se pretendía. Y así…

Llenos de buena fe, y esperanza, muchos enviaron a sus hijos a “estudiar”. A ser “mejor que sus padres” y a tener un “nivel de vida” al que, legítimamente, se tenía derecho… Y nació la “titulitis”. Se cargó -textualmente hablando- la Formación Profesional, y todo, o casi, de lo que podía representar, y era, el “trabajo manual”. Dicho en claro: los oficios. Aquellos que hicieron, durante décadas que, los que no podían pagarse la universidad, tuvieran un medio, honrado y noble, de “ganarse la vida…” Y otras cosas que, ahora mismo, no son al caso. Pero diremos a guisa de ejemplo: la nacionalización de la Red Eléctrica. Muy aplaudida entonces, por los rebaños de “cortos de mira” que no supieron ver que: de ese modo, los únicos beneficiarios eran las propias compañías eléctricas, que así, de este modo evitaban gastos de mantenimiento, y crecían sus beneficios. (INCISO.- Hoy vemos, en sus Consejos de Administración, a muchos ex – políticos, de toda raíz y condición, sentados allí… Dicen que “tomando decisiones”. Pero no es este el motivo de este articulo. Volvamos pues a él).

Decíamos de la “titulitis”…

Y también, por aquel tiempo, una humilde gacetilla carlista: “El Papelito”, reedición de otra anterior, nada menos que del siglo XIX, del tiempo de D. Carlos VII, refiriéndose a ese abandono de la casa de los padres, de la agricultura, del trabajo en el campo, y de lo que era el esfuerzo diario, no solo del trabajo, sino de la lucha -que hoy sigue- por unos precios justos, se marchaban a la “gran ciudad” a ver si podían, en algo, mejorar su futuro asaz incierto. (Hoy seguimos igual… ¿o pensáis que no?).

Decíamos que, en aquella humilde gacetilla, alguien escribió:

“Sembraré mis campos de sal…

Y, de mi casa, quemaré el granero…

Y cegaré la acequia que regaba, con su agua cristalina

el pobre huerto…

Y soltaré mis animales todos: gallinas, conejos,

cerdo, todos…

Y marcharé a la ciudad…, de jornalero.

Y trabajaré duro…

Y ganaré dinero…

Y seré…

Un miserable ¡con los bolsillos llenos!

Ahora -otra vez- nos hablan de la “España vacíada…”. Ahora que la vida en las ciudades, es, para muchos, poco menos que insoportable, porque apenas si se llega a “fin de mes…”

 

Ahora que los agricultores, parece, que ¡al fin! unen sus fuerzas para mejorar su medio de vida -o es por otra razón, que también vemos “entre líneas”- se acuerdan de la “España vaciada…” y, dicen, que se van a preocupar por mejorar eso… Ojalá sea así. Ojalá toda esta solidaridad que, el pueblo español está demostrando estos días, no acabe cuando acabe esta epidemia cuyo origen ya se está poniendo en duda, por encima, y por debajo, de las “tesis oficiales”, que, como otras, tampoco están nada claras…

 

Ahora “miramos hacía atrás…” pero lo hacemos sin ira, que dice nuestro encabezamiento. Porque la ira no trae consigo sino más daño del que, en su origen tiene. Pero si para aprender.  Para que, cuando acaben estos, días sea verdad que somos un pueblo. Un pueblo en el que luchan unos por los otros, y Dios por todos. (Como está escrito en una pared de un pequeño pueblo de Navarra… “unos por los otros, Dios por todos”. Cooperativa de Olite).

 

Un cordial saludo amigos lectores.

EL TIEMPO DE DESPUÉS

El tiempo de después…

(la llegada de los buitres, o el llanto, y el crujir de dientes…)

 

Estos días, de intranquilidad, y también de esperanza, y de ejemplo: de como un pueblo cuando se junta para un final compartido, no hay nada que aclare más -a todos- que la solidaridad, y lo bueno, y lo malo, de ese mismo pueblo. Lo vemos cada día en los noticiarios. Y en la entrega de tantos y tantos, cada uno en su lugar, o allí donde la vida les ha situado, como dan lo mejor de si mismos, por y para los demás…

No hace falta decir nombres, ni empleos, ni lugares. (Tampoco de aquellos que se “ponen el mundo por montera…” poniendo en peligro al resto). Solo, entrar a formar parte, y sentirse orgullosos de ello:

 de ser uno de tantos. Pero no es este el motivo de este artículo. Vamos pues a ello, con vuestro permiso.

 

Miles de buitres callados van extendiendo sus alas…”

                                                                                                     (“Al alba…” Luis Eduardo Aute)

 

Permitidnos esta pequeña licencia. Con pleno respeto a su autor, recientemente fallecido. Es que piensa, quien esto firma, que es una frase que viene bien a lo que expongo a continuación. Y es esto:

Cuando todo, o casi todo -algunos ya han empezado hace un tiempo- y, tímidamente, el gobierno ha dicho por los medios que no es lícito (ni moral, ni ético, sino reprobable en cualquier forma que se mire) que los bancos, incluyan en los prestamos que se han abierto a autónomos, “Pymes”, y personas que los necesiten -y lo justifiquen- se añadan otros artículos (por ejplo. “seguros de vida”) para conceder esos créditos, que, además, vienen avalados por el Sector Público. Veis, amigos lectores, viendo por donde se “van extendiendo las alas…” que decimos más arriba?

Pero vayamos un poco más allá…

Vayamos al final (¡y ojalá llegue pronto!) de esta “pandemia” universal que tanto daño está haciendo a tantos pueblos, y países. Y no solo económicamente, que de eso ya se encargan de contarlo, a diario, y varias veces al día, los medios de difusión. Vayamos al final. A cuando todo, o casi todo, tenga un “aire de normalidad” porque ya podamos salir a la calle, ir al cine, etc. etc.  ¿Que pasará entonces, con todos nosotros? Con todos los que no hayan, no hayamos, podido ahorrar (¿Es que alguien va a poder en estos días?) siquiera para “ir tirando” hasta que se pueda recuperar el ambiente de “antes de…”?

 

“… no te molesta amor mio, esa silenciosa danza? Parece que  el día que se avecina, viene con hambre atrasada….”

Y, si, tienen “hambre atrasada…” Porque esas entidades -y otras- tienen “HAMBRE”. Un hambre que no se sacia con nada. Y siempre quieren más. Ya se encargan de “lavarles la cara” los medios -y disponen de muchos- de difusión- pues como dijo el poeta: “Poderoso caballero es Don dinero…”  (Góngora). Y todo esto llegará, si perdemos de vista, si nos olvidamos, de toda esta SOLIDARIDAD, que, en estos días, estamos demostrando de una manera que, pocos, o muy pocos, recuerdan.

(Y no entraremos en las “pequeñas aves de corral”, que recordando una historia que, ellos mismos, tergiversan y manipulan hablan de siglos pretéritos. Olvidando, interesadamente, y aún intentando “torpedear”, bajamente, ladinamente, SUCIAMENTE, la ayuda que otros ofrecen, y dan, a cambio de NADA. Estas “pequeñas aves”  (en otros tiempos, ya muy remotos, llamados “Reinos de Taifas”), estas “avecillas”, no se merecen más que estas cuatro líneas…)

Volvamos al punto anterior…

Todo se va en contar dineros… Que si la Semana Santa de Sevilla, deja un “agujero de tantos miles de euros…” que si las playas están vacías… etc. Se olvidan que, no hace tanto tiempo -aún “reinaba” el “Vigía de Occidente”, más conocido por “Caudillo de España”, cuando el, nunca olvidado, M. Fraga Iribarne, de infausta memoria, declaró las procesiones de Semana Santa como un “bien de interés turístico…” (Buena escuela, y “avispados alumnos” dejó el tal Fraga) y ahora, como entonces -con alguna diferencia, a su favor claro (por ejemplo los intereses bancarios, entonces controlados, en sus importes porcentuales, por “ley”) y luego “liberados” por el pequeño Solchaga del PSOE, cuando llegaron a alcanzar el 19%, siguen su curso… Hasta donde? Importa poco la “salud pública” que solo se contabiliza por estadísticas, y a renglón seguido, POR EL IMPORTE EN DINEROS!!!  (INCISO.- Y como ocurre, o deseamos que ocurra, después esta hecatombe, vendrá la nueva “restauración”, que, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, tiene el siguiente significado: Reparación o arreglo de los desperfectos de una obra de arte, un edificio u otra cosa).  Esperamos, y deseamos, que sean esos “desperfectos” los que ocupen el tiempo, la preocupación, y el esfuerzo de todos nosotros… (Incluidos los “buitres”, pero me temo, que, de esta “especia de aves”, no podemos esperar mucho. Vg. la historia de los últimos cien años…).

Y así, como dice esa, ya memorable canción -memorable pues está en la memoria de muchos de nosotros-

 

“…quiero que no me abandones, amor mío, al alba…”

y no estamos pensando en nadie en particular, ni en otros “amaneceres” que no sean los de la esperanza. Una esperanza compartida por todos los que poblamos este planeta llamado: tierra. Sin otras diferencias, que las costumbres, la cultura propia de cada uno de esos pueblos, la diversidad que enriquece, no la que separa, no la que enfrenta. Que, esa, ya la conocemos -sobradamente- los que tenemos memoria. Los que estudian, y aprenden, de la Historia. Los que desean -sea cual sea su pensamiento, o su doctrina política, si está orientada al bienestar, y a la comunión pacifica entre los pueblos- a esa esperanza, y por ella misma, y sin cerrar los ojos, diremos algo más sobre los “buitres de dos patas, y tantas cabezas como la Hidra de la mitología clásica…

 

“Según el mismo diccionario:

 

                                               Un ave que prefiere comer desechos de animales muertos y carroña, ese es el buitre.

 Si os suena a algo, o a alguien, no os preocupéis, amigos (as) nuestros. A nosotros también.

Nuestros mejores deseos, para todos, y que, “al alba…” nos podamos encontrar de nuevo, TODOS juntos, en la lucha, por un mundo mejor.

 

Los del Oriamendi.