ENTREVISTA EXCLUSIVA A DON CARLOS JAVIER EN VANITATIS

El príncipe Carlos Javier de Borbón-Parma. (CP)

El pretendiente carlista al trono español: «Creo que Felipe VI está viviendo unos momentos muy difíciles»

Hablamos con Carlos Javier de Borbón-Parma de la pandemia, de qué opina de los escándalos de don Juan Carlos y de qué manera está educando a su hijo y heredero.

Cuando en 1830 Fernando VII derogó la ley sálica con la promulgación de la pragmática sanción para que su primogénita, la reina Isabel II, pudiera reinar, la familia Borbón se dividió para siempre. El hermano de Fernando, Carlos María Isidro, consideró ese cambió de la norma como un ataque, pues de no haberse modificado él hubiera sido el legítimo rey de España. Para apoyar sus derechos, Carlos María se aferró a que su hermano había acabado con la ley sin el concurso de las Cortes y a partir de ahí empezó una batalla sucesoria que acabó con tres guerras carlistas.

Muchos siglos después, la herencia de los carlistas sigue viva en la figura del príncipe Carlos Javier de Borbón-Parma, quien de forma pacífica continúa luchando por los derechos de sus antepasados y por lo que ellos consideran que es suyo legítimamente, el trono español. A pesar de que reside en Holanda junto a su mujer y sus hijos, el duque de Parma mantiene un estecho vínculo con España, tierra que visita con asiduidad, aunque estos meses no ha podido realizar esos viajes por la pandemia del coronavirus.

Aun así, Carlos Javier no ha dudado en atender a Vanitatis para contarnos cómo vive la situación del covid-19, qué opina de los escándalos de don Juan Carlos y la actitud de Felipe VI, y de qué manera está educando a su hijo y heredero, quien, como Leonor, también lleva el título de príncipe de Asturias.

Carlos Javier y Ana María, con sus tres hijos. (Cortesía Asociación 16 de Abril)

P: ¿Cómo están viviendo la pandemia del coronavirus usted y su familia?

R: Con la preocupación lógica de afrontar una pandemia de proporciones desconocidas en su desarrollo y con la esperanza de que la ciencia desarrolle la vacuna y un medicamento que bloquee el avance del virus. En cuanto al aspecto sanitario, ni a mi mujer, ni a mis hijos ni a mí nos ha afectado por ahora. Tanto mi familia como yo estamos adaptándonos a la llamada ‘nueva realidad’ que se ha impuesto con la pandemia del covid-19. Intentando mantener a través de las herramientas tecnológicas que tenemos a nuestro alcance las actividades profesionales, el colegio de mis hijos y el contacto con familiares y amigos.

Somos muy estrictos en el cumplimiento de las normas, y le diré aún más, nuestro rigor de exigencia es aún mayor. Igualmente estamos muy sensibilizados con la situación tan delicada que están sufriendo miles de familias en España. Soy muy consciente de la crisis sanitaria, social y económica que se está viviendo en toda Europa, y en España puede ser más acusada por el modelo económico creado en los últimos años, basado principalmente en el sector servicios y en el turismo.

Es en estos momentos donde todos nosotros tenemos que ponernos en el lugar del otro y dentro de nuestras posibilidades ayudar, trabajar por el bien común… Uno por sí solo puede ayudar mucho a las personas con mayores necesidades. Tenemos a nuestros mayores, a las personas dependientes, discapacitadas, a las familias con menos recursos económicos… Ellos tienen que ser el centro de todas las ayudas, son los que están sufriendo muy de cerca los impactos derivados de esta pandemia.

P: Su tía, la princesa María Teresa de Borbón-Parma, falleció a causa del virus…

R: La muerte de mi querida tía Teresa el pasado mes de marzo fue muy dura para la familia y para los carlistas. Nuestra tía era un ejemplo de vitalidad. Siempre dispuesta a comprometerse por los otros. Siempre vinculada a España, a las Españas… Enamorada de la diversidad de los pueblos de España. Pasaba temporadas en Cataluña y en Andalucía. Habitualmente residía mucho tiempo en Madrid, en concreto en su casa de Majadahonda, donde igualmente me hospedo durante mis frecuentes estancias en la capital. Mi tía Nieves tiene también otra residencia en la misma localidad. Su compromiso es un ejemplo a seguir para mí y para toda la familia.

Carlos Javier, con sus hermanos y su tía Teresa. (CP)

P: ¿Cómo ve la situación actual de la pandemia en España? ¿Cree que se han tomado las medidas correctas desde el gobierno de Sánchez?

R: La situación actual de la pandemia en España es muy similar a la del resto de Europa. Una segunda ola muy difícil de evitar. La dicotomía a la que se enfrentan todos los gobiernos de elegir entre salud y actividad económica es inevitable. Lo que sí tengo muy claro es que de esta situación vamos a salir todos los españoles juntos, trabajando codo a codo y evitando los sectarismos políticos.

Me emociona recordar los momentos en los que a principios de la pandemia todas las ciudades de España estaban unidas en torno a los profesionales que luchaban por las vidas de tantos compatriotas. Toda Europa fue testigo de la capacidad de los españoles de olvidar las diferencias y trabajar unidos frente a una amenaza global. Es un claro ejemplo de que unidos podemos con grandes retos y estoy totalmente convencido que a la pandemia del covid-19 la vamos a vencer con la mayor solidaridad y entrega de cada uno de nosotros.

«Si el personaje público afectado es el Rey, no solo afecta a la persona, que también, sino en mucho mayor grado a la institución que representa, la Corona»

P: Aparte del coronavirus, España vive otra crisis con la Corona: ¿qué opina usted de los escándalos financieros de don Juan Carlos?

R: No soy juez, por lo tanto, poco puedo decir al respecto. Esta cuestión está en manos de la justicia española, a la que yo como español respeto absolutamente. Lo que sí puedo y debo decir es que cualquier tipo de cargo público con responsabilidad política o institucional debe ser intachable en todos sus comportamientos. Son y deben ser referentes para la sociedad. Si pierden ese valor, su funcionalidad desaparece…

Más le diré, si el escándalo se produce por una persona de cualquier nivel, desde el concejal del pueblo más pequeño hasta el presidente de una autonomía, o incluso el presidente de una república, la afectación es exclusivamente a la persona, ni desaparecerán las alcaldías ni las autonomías ni las repúblicas. Si el personaje público afectado es el Rey, no solo afecta a la persona, que también, sino en mucho mayor grado a la institución que representa, la Corona. Ahí radica la trascendencia de sus actos.

En todo caso tenemos que entender que estamos inmersos en una segunda ‘transición’, muy diferente a la del 78, en cuanto a que ahora lo que la sociedad demanda es una transparencia total de la gestión de lo público y una independencia del poder judicial.

«Hay que dejar muy claro que hay múltiples formas de república y múltiples tipos de monarquía»

P: En su opinión, ¿Felipe VI está actuando bien respecto a su padre? ¿Qué hubiera hecho usted? ¿Conoce personalmente al Rey? ¿Qué opina sobre él? ¿Y sobre la reina Letizia?

R: Conozco a Felipe desde hace años, al igual que a Letizia. Hemos coincidido en actos familiares, así como en algunas de sus visitas a Holanda. Pero la verdad es que no mantengo una relación estrecha con ellos. Respecto a la actuación de Felipe con los presuntos escándalos de su padre, creo sinceramente que está viviendo unos momentos muy difíciles.

¿Qué hubiera hecho yo? Lo mismo que hago a fecha de hoy, estar al servicio de España y de los españoles. Trabajando constantemente en todos los foros posibles para que la sociedad española pueda continuar su desarrollo sin olvidar que lo más importante es la dignidad de la persona y las libertades.

P: ¿Cree que sería bueno hacer un referéndum sobre la monarquía?

R: Nosotros, los carlistas, siempre hemos defendido la necesidad de que el pueblo español se pronuncie respecto a cualquier tema de trascendencia. Hay que hacer, por supuesto, una labor pedagógica también entre formas de Estado. ¿República o monarquía? Igualmente hay que dejar muy claro que hay múltiples formas de república y múltiples tipos de monarquía.

El otro príncipe de Asturias

Fue el 20 de noviembre de 2009 cuando Carlos Javier contrajo nupcias con la periodista holandesa Ana María Gualthérie van Weezel en la abadía de la Cambre, en Bruselas. Él ya tenía un hijo fruto de una relación anterior, Carlos Hugo Klynstra (1997), y con su actual mujer amplió la familia con la llegada de Luisa (2012), Cecilia (2013) y Carlos Enrique (2016), quien es príncipe de Asturias y está llamado a convertirse en el próximo jefe de la casa Borbón-Parma.

P: Su esposa, la princesa Ana María, era periodista como doña Letizia: ¿tienen ambas mujeres muchas cosas en común?

R: No podría contestar porque no conozco en profundidad a doña Letizia Ortiz. Pero lo que sí puedo decirte es que Ana María es mi gran apoyo para todo. En lo personal, así como en mis deberes y responsabilidades como titular de la dinastía.

La boda de Carlos Javier y Ana María. (CP)

P: ¿Está educando al príncipe Carlos Enrique según las tradiciones carlistas?

R: Mi hijo Carlos Enrique, a pesar de su corta edad, es muy consciente de los derechos y deberes -me gusta más decir deberes- que nuestra familia tiene con España y los españoles. Siempre tenemos en casa muy presente la realidad política y social de España. Mi hijo, sobre todo, aprende del ejemplo de sus padres, tal y como mis hermanos y yo recibimos el legado de nuestros padres. Estamos en permanente contacto con España, realizando frecuentemente visitas para encontrarme con empresarios, políticos, sociedad civil… Con mis queridos carlistas.

«El carlismo es un movimiento social y político que nace de las tradiciones y libertades históricas de las Españas»

P: ¿Piensa que es posible que algún día pueda reinar en España?

R: Lo que sí tengo muy claro es que estoy al servicio de los españoles. Me debo a España, a las Españas, como nos gusta decir a los carlistas… y, por supuesto, a los deberes que me impone ser el jefe de la dinastía carlista, sin renunciar nunca a ninguno de ellos ni de mis derechos, como siempre lo han hecho todos mis antepasados.

P: ¿Qué les contaría a aquellos españoles que no saben nada sobre el carlismo y leen esta entrevista?

R: Que el carlismo es presente y futuro. El carlismo es un movimiento social y político que nace de las tradiciones y libertades históricas de las Españas, pero proyectado a futuro. Proponemos un sistema basado en el principio de subsidiariedad, de donde se desprende tanto un sistema de autogestión global, es decir, no debe interpretarse únicamente en un aspecto económico, sino también en el político y funcional, así como una estructura federativa en lo territorial.

Igualmente tenemos muy claro que, frente a una sociedad del consumo, nosotros proponemos una sociedad que promueva el bien común y el desarrollo integral de la persona… siempre a la búsqueda de justicia social. Teniendo en cuenta la polarización política en la que está inmersa la sociedad española, el pensamiento carlista propone el federalismo como tercera vía, un lugar de encuentro para todos los españoles.

Primo hermano del rey de Holanda

Carlos Javier es el mayor de los hijos de Carlos Hugo, quien falleció en 2010, y de la princesa Irene de Holanda, hermana de la otrora reina Beatriz, por lo que es primo hermano del actual rey, Guillermo Alejandro, quien fue elegido como padrino de bautizo para el pequeño príncipe Carlos Enrique, una ceremonia católica celebrada en en Parma en septiembre de 2016, a la que no faltaron la reina Máxima y las princesas Amalia, Alexia y Ariane.

P: Usted es primo hermano del rey de Holanda, ¿él lo apoya en sus pretensiones dinásticas?

R. Como usted bien indica es mi primo, con el cual mantengo una muy buena relación, al igual que con su esposa e hijas, pero de cuestiones políticas y/o dinásticas no hablamos. Cuando coincidimos, hablamos de la familia, de los proyectos de economía circular y desarrollo sostenible que impulsa el think tank COMPAZZ, que presido.

Llevo más de 20 años comprometido con el futuro de la sociedad, trabajando para visibilizar y comprometer a todos los niveles (comunidades de vecinos, ayuntamientos, asociaciones, empresarios, gobiernos, organizaciones internacionales…) en la necesidad de llevar a cabo una transición energética, así como un cambio de modelo económico donde se prime el equilibrio ecológico y la persona.

El rey de Holanda, ejerciendo de padrino de Carlos Enrique. (CP)

Nación y Estado.

(Con pluma ajena)

(Un articulo de Santiago Trancón Pérez)

 

Nación y Estado. Son dos conceptos distintos, pero inseparables. A los conceptos hay que pedirles precisión. Sobre todo  a los conceptos políticos Precisión significa: que podemos atribuirles rasgos semánticos con que diferenciarlos de otros conceptos afines. Toda discusión debe empezar por precisar los conceptos. Si no se comprende el significado de las palabras, es imposible confrontar enunciados y juicios.Conceptos precisos para expresar ideas claras: Exíjaselo ud. a los políticos, tertulianos y periodistas. Es la prueba del algodón. Verá, enseguida, quién no sabe de que habla, quién engaña, y quién -aun sabiendo que engaña-sigue engañando.

 

Ejemplo: Pregunte a Pedro Sánchez, a Iceta, a Iglesias, por la “plurinacionalidad”. O, más sencillo: ¿Qué es para ud. una nación?

 

Hablamos de “nación política”, que hoy es el único sentido que nos interesa. Dejemos de lado, para no confundir, la “nación romántica” de “nación cultural”, “étnica”, o “lingüistica”.  Digo que nación, es una forma de agrupación social. Los hombres somos seres sociales, no vivimos aislados, si no formando grupos. El primer grupo es la familia. Basado en la consanguinidad y el parentesco. Luego hay otros, unos inclusivos y otros excluyentes como el clan , la tribu, la etnia, o cualquiera de la muchas  agrupaciones que hoy existen desde una iglesia a un club deportivo.

 

NACIÓN POLÍTICA, es una forma de organización social, en la que todos los individuos que pertenecen a ella poseen una condición básica: son sujetos políticos.  El vínculo común, no es ni la sangre, ni la lengua, ni la etnia, ni el lugar de nacimiento, ni la condición sexual, ni el estatus económico, ni cualquier otra característica. Si no el hecho de ser reconocido como un sujeto de derechos y deberes sociales. Es aquí donde el concepto de “nación”, se hace inseparable del concepto de ESTADO.

 

EL ESTADO: Es la forma institucional que adopta una Nación. Ei estasp transforma el vínculo y el acuerdo social en leyes e instrucciones que organizan y regulan las relaciones entre los individuos. La nación política nace con la Revoución Francesa, y es va consolidando con el estado democrático moderno. Desaparecen los estamentos y las clases, para proclamar un solo sujeto político: el ciudadano. Los reinos, o imperios, dejan de existir, para convertirse en “naciones políticas”, y, las naciones se organizan como ESTADOS.

 

la diferencia ente Nación y Estado, es importante: La nación es una agrupación de ciudadanos. El estado, un conjunto de leyes e instituciones. La nación es el fundamento del estado, y no al REVÉS. El estado varía, y puede adoptar distintas formas, pero la nación se mantiene siempre mientras la mayoría de sus ciudadanos, no rompan su vínculo de pertenencia y permanencia en ella. La nación s el resultado de avatares históricos, pero no es una invención arbitraria, ni impuesta, ni mantenida por la fuerza, o el interés de una MINORIA DOMINANTE.

 

La nación moderna es una forma racional de agrupación humana, que responde a derechos y necesidades, y acuerdos sólidamente fundamentados. No es expresión de ninguna esencia  (no existe el alma ni el ser nacional) sino fruto de la experiencia, la conveniencia, el interés general, la seguridad y la defensa mutua. El control del territorio, la creación de bienes y servicios comunes etc. La nación segura la vida en común, la supervivencia, la paz y el bienestar de la mayoría.  Dada la complejidad, la dificultad y el largo período que requiere la cristalización de los procesos que dan lugar a su constitución, toda nación tiende a PERMANECER.

 

Apliquemos esto a nuestra nación. El nombre de España, se refiere a la nación tal y como aquí la definimos: una nación que surgió de la unión de los varios reinos, que acabaron creando un Imperio que, a su vez – y una vez desaparecido como tal- acabó convirtiéndose en una nación moderna, a comienzos del siglo XIX. En la idea de nación española cristaliza una larga historia que va creando la conciencia de compartir u territorio común, unas necesidades y leyes comunes, etc. etc.

 

Una primera conclusión acelerada, apresurada, por falta de espacio, es que sin España, no puede existir el Estado Español. Que para poder abordar cualquier reforma del Estado, necesitamos revitalizar y reforzar al conciencia, y la consistencia de la nación española. O sea los vínculos de pertenencia a una sociedad común., políticamente y socialmente constituida.  Que la nación española no es ningún capricho, ni ningún proyecto fallido. Si no una realidad poderosa, y vigorosa y democráticamente construida. Que, el resurgir del sentimiento nacional que, el separatismo, ha despertado, no es una reacción efímera, que puedan manipular políticas oportunistas . Si no la expresión de algo más profundo que nadie tiene derecho a desvirtuar, en confusas promesas electoralistas.

“El nuevo “look” (fashion) del presidente Sánchez…

Es curioso, si más no, que: en estos tiempos en que tan de “moda” está el “lenguaje corporal”, nos tengamos que ocupar, nosotros, de hacer un “apunte” -mejor recordatorio- de algo que se repite, de vez en cuando, y que se ya se puso en “moda” -y aún antes- en tiempos del ínclito Felipe González… (NOTA.- Digamos, en nuestro descargo, si necesario fuera, que: de alguna manera hemos de  “pasar” este medio confinamiento…). Hablamos de la “apariencia pública” de los “hombres públicos”. Digamos también, amigos lectores que: la cosa no tiene importancia alguna, y lo único que pretendemos, en estos momentos que escribimos esto, es que: pasen uds., unos minutos de “desaire”, de olvido momentáneo,  de tanta “paliza informativa”, sobre si Trump, o Biden, se van a “romper la cara” -cosa que no sucederá- en los EE.UU., o de los datos del Covid 19 ese que tienen, a la mayoría de la gente, unos resignados, otros preocupados -con razón- y otros… bueno pues eso, ya saben con la cosa del “rebaño”. (Estos, lamentablemente, cada vez en mayor número).

Pero hablábamos del “look” (mira, en el buen idioma nuestro – 3º del mundo-) y “fashion” (moda) también en el mismo, del Sr. Presidente.

¿Se han fijado que, de la noche a la mañana, le han “salido unas canas” -muy discretas y respetables, eso sí- en el “flequillo” y en las “patillas”? (Exactamente igual que le pasó, en su día, a F. González). (NOTA.- Será, por un casual, que tienen el mismo “peluquero”? O tal vez, el mismo “asesor de imagen”? ) Claro que con eso del “lenguaje corporal” -del que los comentaristas de TV, se hacen “ecos” casi a diario- debe ser la razón… Ese cambio de “look”, da un “aire de “madurez” que, para si quisieran los otros (Casado, y otros, que solo han acertado (?) a “dejarse la barba”, por ejemplo). Y que, según quien mire (look) pues queda muy… eso. A la moda.

Ya ven uds., en que cosas nos ocupamos ahora, esta tarde, mientras, hay fuera llueve… En Valencia están sacando agua “a espuertas”, los autónomos están con el “agua -esta económica claro- más arriba del cuello”, y los demás… pues poco más o menos. Menos mal que, las peluquerías, y otros “servicios esenciales” -dicho con todo respeto- están funcionando. Restringidos pero funcionando. Y así, también, quien lo necesite, pude “pedir hora” y hacerse un “cambio” de manera que, quien lo mire vea esa nueva “fashion” (moda) que tendrá cuando salga a la calle otra vez.

Yo, por si lo quieren saber, tengo todas las horas ocupadas (al 30%) claro

 

“Sansón” (“Peluquería Unisex”)

“Romper una lanza…”

Era, antiguamente, el uso -noble- de defender a alguien que, no pudiendo hacerlo por si mismo, otra persona se ocupaba de hacerlo por ella. Y de esta manera, se lograba -o no- el fin que se consideraba justo…

Ahora, en estos días, que ya hace tiempo que va este asunto, y los “juramentos” -y, con ellos el compromiso que acarreaba el hacerlo- han dejado de existir (sobre todo en los “cargos públicos”, digo: políticos) y se “promete” -lo cual también encierra en si mismo un deber- que ni se sabe si se va a cumplir, y lo más fácil es que no sea así, según estamos viendo, sin ser muy “agudos”- digo que se ha olvidado, no solo el significado del tal Juramento, o Promesa (…por mi conciencia y honor…) que de nada sirve pues tampoco se les exige -a dichos cargos públicos- la responsabilidad personal que, de aquella manera, se adquiere en dicho acto y sus consecuencias. Les basta con “dimitir”. Y que: la “sacrosanta e intocable” Constitución del 78 (del siglo pasado), elimina los “Tribunales de Honor” ¿A que vendría entonces “romper una lanza…” en el estricto sentido de la frase. (Y de su compromiso)? No ha lugar hacerlo, pues la tal defensa, sería un “brindis al sol…” en el más amplio sentido de la frase. Y, quién eso hiciera -y es muy dueño cada uno “per se” de hacer lo que tenga por más conveniente- sería, a mi modo de ver, y no creo andar errado, y con el mismo resultado que el tal “brindis”…

¿Cuantos comentarios -a pie de calle, claro- y ¡cuantos lamentos! oímos por doquier cuando, cualquier persona, o “buen ciudadano”, se queja de: la falta de consecuencias JUSTAS, ante lo que estamos contemplando a diario. Y que bien con lo que han conseguido -ellos, los servidores del sistema- con el alisamiento, cuando no la TOTAL exterminación de la memoria colectiva? ¿Pueden pedir más? Pues no les quepa duda, amigos lectores, que Si. Que esto es solo el principio de un plan mucho más basto y amplio de lo que está por llegar…

Añadamos a esto, que la, ya mentada “pepa” del 78, elimina EXPRESAMENTE, el “Madanto Imperativo”. O sea: aquél poder que los votantes, o electores, tienen sobre el “elegido”, como representante suyo -merced al cual el cargo que ocupa, depende de los que le han colocado  en él, y, por lo mismo, le pueden -podían- retirar su confianza, y, de este modo, colocar en su puesto -además de poder ejecutar el llamado “Juicio de Residencia”, por los actos cometidos- a otra persona de mejor merecimiento. Sigamos con ello, y veremos el porqué, personalmente, el abajo firmante, no “romperá un lanza…”

Porqué, yo, srs míos, no lo haré.

He visto, como muchas otras personas que lo han necesitado, (y cada día son más mientras dura esta “pandemia” que, ojalá, pronto termine) (NOTA.- Ya nos están “vendiendo vacunas” para ello) como los enfermeros (as). Médicos, auxiliares, etc., se dejan la piel cada día, en los hospitales y centros de salud, para salvar vidas. Ya estamos viendo que, G. a D., están más preparados para lograrlo. Y también como, a los mandatarios (esos del “prometo…”) les “preocupa muchísimo (¿?)” la salud de sus compatriotas… Es algo evidente. (Ese sr Trump, ese, el americano, se “contagió” y se “curó” en ¡cuatro días!) ¿Que bueno que es el “sistema” verdad? Pero no era esa la razón de este escrito…

Yo no romperé mi lanza, por los sanitarios… Y no lo haré, por una razón sencilla: Porque, tal vez -y ¡ojala me equivoque! –me hará falta para defenderlos. Esa es mi razón. Y, siguiendo a D. Quijote, diré: “La razón, de la sinrazón, que mi razón se hace….”  En ello estoy, y estaré.

Un grande, y sincero abrazo, a todos, todos, los que luchan, cada uno a su manera, por conseguir todo aquello, que siendo un DERECHO,  nos están coartando y limitando, con alevosía, engaños, y unas cuantas cosas más -demasiadas para una sola página- que están por llegar.

Muy sinceramente

Sulpicio Motilla Olmo

(Director)