Muy buenos días!

(O tardes, según la hora…) Una opinión -la nuestra, que como es de “balde”, solo es nuestra- Aunque la podemos compartir con Uds, si les parece bien…

Es esta…

Ya terminado (según dicen los “poderes fácticos”, nos resistimos a llamarles “públicos” pues, hoy mismo en España -pobre España!- el “publico”, solamente es eso: Publico) el “Procés” (Que ilusos, y TORPES, son algunos…)y que todo “parece volver a la normalidad”, no se dan cuenta de que no han solucionado NADA! Únicamente han “larvado” -u ocultado, si lo prefieren así- un problema de convivencia. En forma alguna lo han solucionado. De ninguna forma.

No se puede olvidar -y esto con los resultados de unas elecciones legales- que una gran parte de la población catalana -bien que no ha llegado a la mitad- pero que están ahí, y que no se les puede “dejar de lado”, ha manifestado su disconformidad, con el sistema actual. Y esto es así, se pongan como se pongan, y quieran, o no, “verlo”. (Que verlo, lo ven, pero deben hacer, de cara al “publico”, que no es así. Y haciéndoles un grado de bondad -que no se merecen- diremos que hacen como los niños: “…cierro los ojos, no te veo. Luego no existes”). Pero esa disconformidad, no debe ser, no debiera ser, tampoco “propiedad exclusiva” de los independentistas, por la sencilla razón de que no es así. Unos, y otros, utilizan el mismo adagio de siempre: “divide y vencerás…” Jugando cada uno de ellos la carta que más le conviene en esta partida. (Pues esto no es otra cosa que eso: Una partida entre “partidos”, mal planteada, mal jugada, y de consecuencias impredecibles, en el medio plazo…) Se pongan como se pongan y digan todos los embustes -o “medias verdades”- que dijeren.

Hay por ahí, en el “cancionero popular” (de pueblo, no de partido) una canción, que reza de esta forma:

“…quien pone reglas al juego, se engaña si dice que es jugador…”

Y esa es la verdad. Con toda la seriedad del momento. Veamos un caso flagrante Cs. (“Ciudadanos”)

¿Cuántas veces ha dicho, y luego, en “aras de la gobernabilidad” ha actuado de forma absolutamente contraria, apoyando al partido en el gobierno, de todo aquello que, en sus “programas electorales” había dicho o prometido? Pero no solamente él, sino en el “arco parlamentario” ¿quién se ha librado de ello, y puede “tirar, contra el otro, la primera piedra?

Un gran poeta -J. Ramón Jiménez- en un soneto (curiosamente, haciendo una metáfora con la muerte, a la que llama: amarilla, por el color de sus huesos) termina diciendo:

“No, amarilla, tú no puedes segar…

el que siega lo hace con el filo de la hoja de rosa…”

A estos “demócratas de toda la vida” se les olvida -¿de verdad que se les olvida? y desinteresadamente pregunto yo- que la hoja de rosa, y el tallo que la sostiene, está lleno de espinas.

 Dejemos, amigos lectores, si os parece bien, los poetas, y los cantantes, y cojamos -aunque sea al “pasar”- a un hombre-sabio, y, además, serio. Estoy hablando de D. Antonio Aparisi y Guijarro. Valenciano, para mayor orgullo de esa hermosa tierra. Diputado en Cortes, por los carlistas, en uno de sus memorables discursos en el parlamento:

“Decís que el pueblo es soberano, y yo os digo que sí, que lo hemos coronado,  y le hemos puesto, en su frente, una corona… de espinas!”

(“Obras completas. De D. Antonio Aparisi y Guijarro)

 

Y ahora, pretenden, unos y otros, “haber vuelto a la normalidad”. ¡Que falacia! por no decir que GRAN MENTIRA. ¿Van a volver las empresas a Cataluña, con esa “normalidad” pseudo-democrática -aparente?   ¿Acaso volvieron a Quebec? Disfrazar las cosas no las arregla. Las empeora. (Dicen los médicos que: el dolor es una cosa molesta, pero necesaria. Pues que es un “aviso” de que algo no funciona…) Y, a nosotros, nos duelen los “disfraces”, que no otra cosa es, esta “normalidad”, que no soluciona nada, sino es para una fiesta de carnaval. (Ahora que se acerca Febrero y la Cuaresma). Pero, ay! estamos disfrazados -los que lo estén- los demás, que Dios nuestro Señor les dé un buen despertar, pues están “dormidos”, o “anestesiados”, de esa “soberanía” que hablaba el gran Aparisi, y, lo peor de todo, es que hasta nos lo creemos: La solución del problema-ya-resuelto. Porque no lo está. Así de claro, y así de sencillo, aunque duela…

¿Pues no fueron ellos, unos y otros, los que se pusieron -todos de acuerdo- en esa “intocable constitución”, el término “nacionalidades? ¿Y no fueron ellos, de acuerdo con aquél -al que iban a hacer “santo”, que cerca estuvieron- que se llamó Adolfo Suarez, en “crear unas autonomías” que nunca en la Historia Real -de realidad- habían existido, solo tan solo, y esta es la verdad: para que ninguna “per-se” pudiera ir contra la unificación de esa “soberanía” que copiaron de la Constitución de Cádiz. Que dicho así, al paso, no  era más que una amplia constitución-copia de la Revolución francesa por los “ilustrados” de entonces. (NOTA.- Sus herederos siguen homenajeándola, en nombre de la democracia. Lo hicieron no hace mucho tiempo, llenas las caras de una satisfacción, y la conciencia de un olvido que clama al cielo, de todo lo que aquella tremenda mentira, trajo a la España, desde entonces. Ah! También estuvieron ahí, y ¿cómo no? “ciudadanos” Ignorando que lo que había que hacer, ya puestos a ello, es el RECONOCIMIENTO de los antiguos reinos, principados y señoríos (Vizcaya, Aragón Reino, que agrupaba a Cataluña (Principado todavía –hoy- ¡para muchos!) Valencia, Reino conquistado por Jaime I, Rey de Aragón y Baleares, Navarra y Castilla entera. Andalucía formaba parte de ella. Aún se ve en alguna provincia: Bienvenidos al Cristiano Reino de Jaén, pues ellos se consideran, a sí mismos, castellanos) que se hablaban entre ellos como iguales. “inter pares”, con algo que los unía, sin que ellos hubiera más diferencias, en algunos casos, que la forma de hablar, o sus costumbres. Pero manteniendo  como nexo de unión entre ellos, La creencia en el mismo Dios, y la fidelidad al mismo Rey.

Pero, ahora, cuando el que “ocupa” el Trono de San Hermenegildo, se “ocupa” a su vez, en vez de ser “arbitro” o mediador –papel que le atribuye la constitución, esa, la suya, la que no quieren de ninguna manera retocar –se preocupa en hacerse “miembro de parte”, en vez de todos, como se puede pretender que aceptemos, es más, y que creamos, que todo está solucionado? Eso sería “comulgar con ruedas de molino…” y en eso, nosotros no estamos.

Quien esto firma, que aprendió a escuchar, y entender, de gente buena, y catalana, entiende que: si te arrebatan una cosa –tu casa por ejemplo –has de estar allí, donde sea, reclamando lo que es tuyo. Pues sí, el tiempo, o el olvido (leed, si os place nuestra “cabecera”) se adueñan, y con el tiempo, nadie recuerda lo  que ha sido, también, por inanición,  se olvida INTERESADAMENTE, tu derecho. Decir que “el problema catalán” está resuelto, es cuando menos una MENTIRA que no puede convencer a nadie, la diga quién la diga.

Y, yo, no me la creo

Sulpicio Motilla Olmo

(Director)

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