Desde mi rincón

DESDE MI RINCON…

Estamos, otra vez, a vueltas con el «problema catalán».

¡Cuanta gente interesada en mantenerlo!, si es que alguna vez, desde 1873 (III Guerra Carlista) existió. (INCISO.- Si, se creó de nuevo, porque los carlistas perdimos la guerra, y luego, en la siguiente, los llamados «vencedores», no respetaron los acuerdos -previos a su inicio- que se habían firmado, por parte de lo carlistas, con el general sublevado -(Franco fue el ultimo en sumarse al Alzamiento)- que no era, precisamente, el que luego se adueñó del Poder.) Y aquí estamos. Otra vez.

Loa Fueros Catalanes, y de Valencia, se devolvieron a sus Legitimos dueños, por voluntad y Orden de D. Carlos VII, Legítimo Rey de España. En ese Decreto, se hablaba de la FEDERACIÓN DE CATALUÑA Y VALENCIA, a la Corona de Castilla, por la «VIA DE LA FEDERACIÓN». Es decir «inter pares». «Entre iguales». Como siempre había sido. Y así «corrigió» los desafueros que en años anteriores, se dieron por mor de las cosas, y de las guerras que habían acontecido, en nuestra Patria común.

Nada de eso fue respetado, por ningún gobierno que sucedió a aquella guerra, ni a la siguiente.

Y hoy? Pues hoy tampoco.

Y, cuando a un pueblo, como el catalán, que ha dado ejemplos -y no pocos- de su españolismo, se le vitupera, ningunea, y, en ocasiones, hasta se le insulta, solo se consiguen dos cosas:

1ª Que las gentes honradas, de buena fe, se cansen de oír esos improperios, y se conviertan -si no en otra cosa- en esa «mayoría silenciosa» (que vaya ud. a saber su reacción) y

2ª Los que tienen más genio -y no hace falta mucho para eso- se «subleven», y, olvidando la historia común, se quieran marchar de esta sagrada unión que siempre fue España, buscando sino otra cosa que: el respeto que se debe a todos los pueblos de la Creación.

Y en eso, el que abajo firma, sin estar de acuerdo en la forma, si lo está en la razón.

Y amo, y lo digo, y constancia hay de ello, amo profundamente a España, y a TODOS los pueblos que la componen, como siempre ha sido desde el Albor de los tiempos -desde la Hispania Romana- hasta el mañana que será el que será. Y sin que ninguno sea mejor, o peor, que el otro. «TODOS JUNTOS EN UNIÓN» dice nuestro «Oriamendi», y así lo entiendo, lo entendemos, y as lo proclamamos´, desde este sencillo rincón.

Pero, ay! llegaron los sofistas. (Esos «sabios» que enseñan, a los demás, la «sabiduría», que a ellos, o a los que les pagan, interesa…). Y los Liberales, los sofistas por excelencia. Luego, los «fabianos» -empezando por los ingleses desde el siglo XVI- pregunten si no, a los catalanes que conocen, bien, su historia). Y, como «hijo suyo» el Capitalismo, que dio, a su vez, otro engendro que, por fortuna ya es historia, el Comunismo. Y este al fascismo, y al nazismo. Para que seguir…

Hoy en el año 17 del siglo XXI, ese siglo que debía, «alumbrar» un «Nuevo Orden Mundial» (seguramente en la ilusión de muchos) de justicia y paz entre los pueblos, estamos, si cabe, peor que antes.

Ya no hay «clase obrera», para desencanto de algunas «viejas glorias» comunistas (o de sus «discípulos»)

Ya no hay «clase media», para esos «Ciudadanos» de, más bien que mal, situación social.

Solo, tan solo quedan: Ricos, cada vez mas ricos, pero menos en numero. Y pobres, cada vez más pobres, y también, más en numero…

Por eso hay que «revolver las brasas» de antiguos incendios…

Por eso hay que «crear» odios y «abrir heridas» que ya estaban cerradas -o casi- si es que la JUSTICIA, se hubiera respetado, como debiera ser.

Por eso hay que dividir a los pueblos. Más aun si esos pueblos, se han ido hermanando los unos con los otros, con lazos de sangre, de buena vecindad, de ser iguales entre iguales «Inter pares». De hablar la misma lengua, con tonos diferentes, siempre que diga la VERDAD.

Por eso hay que agraviar…

Y, si es necesario, MENTIR!.

(NOTA.- Fue alguien llamado Lenin, quien dijo que: «La mentira es un arma revolucionaria…» Pero, esto mejor no comentarlo. Verdad?)

Y mienten, los de aquí, y los de allá.

Y mienten, porque lo que desean, no es el bien de sus pueblos -al menos no todos- sino su particular manera de vivir (y de enriquecerse) en ese supuesto «Orden Nuevo Mundial», haciendo para ello, si así fuera preciso, el sacrificio de sus conciudadanos. (O es que cuentan las prebendas, y subterfugios, que, a cuenta de su «lucha por la libertad», se preparan en oscuras reuniones, con los que, ellos, aceptan como sus verdaderos «próceres»?)

Y se «envuelven» en las «banderas de los sentimientos» -estos y aquellos- para así conseguir sus propósitos.

Cambian las leyes -aquellas que habían jurado, o «prometido» cumplir- cuando se les antoja. Y esto lo hacen TODOS. Y así, la palabra del hombre, o la mujer, ya no sirve para NADA, ni aunque se publique en «acta notarial».

Nosotros, y más quien esto firma, esta, con ella, defendiendo lo que aquí esta escrito

Sulpicio Motilla Olmo

Director

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