SOBRE LA DECENCIA, Y LA INDECENCIA

Sobre la decencia, y la indecencia…

DECENCIA.- (Del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española) Dignidad en los actos y en las palabras conforme, al estado o calidad de las personas.

Cabalmente: INDECENCIA será pues todo lo contario…

Bombardeándonos como están todos los días (menos mal que ya quedan pocos) con tanto “debate” y tanta calamidad -hablada y escrita- conveniente será saber, y comentar, lo que más arriba abre este escrito…

Alguna vez henos dicho aquí que: la mejor manera de perjudicar a una causa, es defenderla con malos argumentos.

Ahora, que después de muchos años, en el País vasco, se camina en paz por las calles, que, si no olvidados, si perdonados -de alguna manera- aquellos actos que tanto dolor causaron, viene ese “salvador” -llamado Casado- a “remover las brasas” de aquel, más que doloroso incendio.(Y esto lo escribo yo, que he perdido amigos en aquél quebranto), para obtener -si es que lo consigue, que me permito dudarlo, algún voto más el próximo día 28.

¡ESO ES UNA IINDECENCIA! Se pongan como se pongan, sus bien pagados acólitos.

Hay un bien, que no siempre se alcanza por los caminos de la comprensión y el perdón. Y se llama PAZ. Pero, sin olvidar -que olvidar no es perdonar- pero sí hay que darle una oportunidad a la PAZ.Y en eso deberíamos estar cuantos más mejor. El “debate” de ayer fue un “más de lo mismo”. Un “sr.”-Cs. ciudadanos- que se “cambia de chaqueta”, y de camisa, cuando le conviene a sus personales intereses, no tiene que dar lección alguna de honradez. ¿Porque no dice quién subvenciona, y paga una parte, o todo, de los gastos, y fastos, de su organización? ¿Porqué se llena de palabras como si fuera un profeta, cuando el LIBERALISMO, ha sido, y es, el mal que desde hace doscientos años asola a la Europa? ¿Porqué niega una cosa en un “ataque” más que premeditado a su “supuesto competidor”, cuando, a la vuelta de la esquina, va a“pactar” con él, si llega el caso, de convertirse en el “nuevo inquilino de la Moncloa”?

Entre unos y otros -entre todos- van a hacer buenos a los “malos” de turno. (Según ellos a aquellos que, muy oportunamente, la “Junta Electoral Central”, no permitieron estar en el debate. Se llamen como se llamen).

LEGALIDAD.- Ordenamiento jurídico vigente. Que se puede cambiar, a tenor, de los intereses que puedan convenir. Añado yo.

Y ¡ay!, esa “Junta” ha operado “legalmente” y ¡a callar! los disconformes!.

Y eso también es, en términos legítimos, una INDECENCIA. (Claro al servicio de los “poderes facticos” de turno, o de aquellos de los que se espera algo, que no puede decirse abiertamente).

LEGITIMDAD.- En ciencia política, es el concepto con el que se enjuicia la capacidad de un poder para obtener obediencia sin necesidad de recurrir a la coacción que supone la amenaza de la fuerza, de tal forma que un Estado es legítimo si existe un consenso entre los miembros de la comunidad política para aceptar la autoridad vigente. En este sentido el término tiene sus orígenes en el derecho privado sucesorio y aparece vinculado a la política en relación con la restauración monárquica tras la Revolución francesa.

Nada que ver con el concepto “legalidad” que, como queda dicho, cambia al capricho y antojo de quien ejerza, en ese tiempo, el acto de gobierno.

Y si, los que pretenden gobernar no tienen en sus programas, o principios aquella DECENCIA Y RESPETO, por el dolor ajeno, y solo agitan fantasmas del pasado, por doloroso que fuera, tampoco pueden tener, ni aspirar, a ser los legitimos representantes, ni siquiera de aquellos que, con su anuencia, les ayudan a llegar al Poder. Lea ud. amigo lector, lo que mejor entienda, y su idea le lleve. Pero no se puede, porque no es decente, mover el dolor ajeno para llegar a ningún lugar, por encumbrado que esté. Y menos aún -eso menos que nada- para representar, o gobernar aquello que es de todos.

No hablamos en favor de este, o aquél. Son hijos de los mismos desmanes cometidos a lo largo de DOS SIGLOS, pero si la DECENCIA, es y debe ser, la norma de conducta entre los hombres, ayer, en ese “debate”, los únicos que hicieron gala de ella -la tengan, o no, en su programa- no fueron esos “salvadores” de España.

No al menos, según mi leal saber y entender.

 

Muchas gracias, sr. director

 

En España, en Tiempos Críticos para su Historia.

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