LAS CLOACAS DE EUROPA…

“Las cloacas de Europa…”

(Podríamos decir: el “hoy” de España”?)

No sin dolor, amigos lectores -pues necesario es llamar a las cosas por su nombre- y con amargura infinita, nos toca hablar de esto.

Chesterton, en sus escritos, nos habla de la “modernidad”, de la sociedad actual, no solamente la nuestra, la de aquí, si no también de la que está asolando al occidente actual (cuyo exponente se puede ver en ese, sufrido pueblo norteamericano). Y lo hizo ya hace muchos años, aunque no tantos (total era el siglo XX, no hace pues tanto…) Cuando decía:

“…pero carecemos del valor necesario para calcarnos en el tiempo fuerte del paganismo. Y solo hemos copiado, de él, su DECREPITUD…”

                                                             (Chesterton)

Sabemos de que estamos hablando. Verdad?

Porqué cuando a las gentes sencillas -entendiendo como tales a aquellas gentes, todas, que aman sus tradiciones, a la tierra que les vio nacer, a la que sus padres amaron, y otros antes que ellos, se la “ningunea”, se la usa como “moneda de cambio” – cuando no se vende directamente, a “Fondos buitre”, hartos ejemplos hay- convirtiéndola en el “estercolero”, en el “depósito de detritus”, de otras naciones, o de otros “poderes fácticos”, generalmente económicos, de los cuales se aprovechan unos pocos -casi siempre los mismos, o sus “adláteres”, “allegados”, “siervos a sueldo”, arribistas, y otros, a los que ya, ni sus propios padres -si no son de su misma naturaleza- se dignarían reconocer, a costa de los demás, de los sencillos. Digámoslo claro:

De todos aquellos, a los mueve un Ideal Común

Hablamos de todos esos, indeseables. Sean de donde sean. Se cubran con el lenguaje, y la bandera, que se cubran. (Las banderas no nacieron para ese fin). Esos son los que convierten, a un pueblo, en “mercancía”, que se vende al mejor postor… Y con él, a su Patria, y a su tierra. O, a aquella que le acogió al llegar, y él -ella- la hizo suya con su esfuerzo, con su trabajo, con su amor de cada día, y su agradecimiento. De esos nadie habla. Y, los otros, cuando lo hacen son como aquellos fariseos que hablan las Escrituras… “sepulcros blanqueados”. Y dentro, lo decíamos al principio, el “detritus”, de una sociedad, cobarde y decadente, de la que nos habla el inigualable Chesterton. Pero, ¡ay! es el “signo de los tiempos”. Antaño hubo otros, que eran auténticos. Que representaban a TODOS. y TODOS, los sentían como suyos, y que nadie se atreviera a ofenderlos, porque era el verdadero lenguaje de todos. Y, cada uno, hacía suyo el del otro, pues para el otro era igual de importante que el propio…

¿Pero hay alguno de uds, amigos lectores que se sienta representado por una cloaca?

Eso está pasando, y todos los que no “miran para otro lado” -algún día habrá que hablar también de esos- lo sufren, sufrimos, en sus carnes, y lo que  es peor: en sus almas. Pues el cuerpo se pude curar… Pero ¿quien cura las heridas del alma? (¿Acaso esos “pastores” que se habla también un poco más arriba?)

Un poeta  (Rabindranath Tagore) por decir uno que, no siendo cristiano, si era un hombre sabio, escribió:

“El bien, puede aguantar derrotas… el mal, NO”

No nos rindamos pues. El “Rey Caballero, nuestro GRAN REY, D. Carlos VII, también dejo escrito en sus “memorias:

“Cuantas veces he oído decir… Todo se acabó. Y yo he pensado siempre: Haz lo que debas, y que sea los que Dios quiera…”

Pasará este verano -sus incendios, provocados, también- y llegará un nuevo invierno, y otras primaveras. Y otros, después de nosotros, que seguirán alzando bien alta, la Bandera, de la Justicia, de la Verdad. La bandera de todos aquellos que no miran para otro lado, sino DEL MISMO LADO. Y, nosotros, también, ESTAREMOS AHÍ:

 

Un fuerte abrazo. Los del Oriamendi.

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