EL TIEMPO DE DESPUÉS

El tiempo de después…

(la llegada de los buitres, o el llanto, y el crujir de dientes…)

 

Estos días, de intranquilidad, y también de esperanza, y de ejemplo: de como un pueblo cuando se junta para un final compartido, no hay nada que aclare más -a todos- que la solidaridad, y lo bueno, y lo malo, de ese mismo pueblo. Lo vemos cada día en los noticiarios. Y en la entrega de tantos y tantos, cada uno en su lugar, o allí donde la vida les ha situado, como dan lo mejor de si mismos, por y para los demás…

No hace falta decir nombres, ni empleos, ni lugares. (Tampoco de aquellos que se “ponen el mundo por montera…” poniendo en peligro al resto). Solo, entrar a formar parte, y sentirse orgullosos de ello:

 de ser uno de tantos. Pero no es este el motivo de este artículo. Vamos pues a ello, con vuestro permiso.

 

Miles de buitres callados van extendiendo sus alas…”

                                                                                                     (“Al alba…” Luis Eduardo Aute)

 

Permitidnos esta pequeña licencia. Con pleno respeto a su autor, recientemente fallecido. Es que piensa, quien esto firma, que es una frase que viene bien a lo que expongo a continuación. Y es esto:

Cuando todo, o casi todo -algunos ya han empezado hace un tiempo- y, tímidamente, el gobierno ha dicho por los medios que no es lícito (ni moral, ni ético, sino reprobable en cualquier forma que se mire) que los bancos, incluyan en los prestamos que se han abierto a autónomos, “Pymes”, y personas que los necesiten -y lo justifiquen- se añadan otros artículos (por ejplo. “seguros de vida”) para conceder esos créditos, que, además, vienen avalados por el Sector Público. Veis, amigos lectores, viendo por donde se “van extendiendo las alas…” que decimos más arriba?

Pero vayamos un poco más allá…

Vayamos al final (¡y ojalá llegue pronto!) de esta “pandemia” universal que tanto daño está haciendo a tantos pueblos, y países. Y no solo económicamente, que de eso ya se encargan de contarlo, a diario, y varias veces al día, los medios de difusión. Vayamos al final. A cuando todo, o casi todo, tenga un “aire de normalidad” porque ya podamos salir a la calle, ir al cine, etc. etc.  ¿Que pasará entonces, con todos nosotros? Con todos los que no hayan, no hayamos, podido ahorrar (¿Es que alguien va a poder en estos días?) siquiera para “ir tirando” hasta que se pueda recuperar el ambiente de “antes de…”?

 

“… no te molesta amor mio, esa silenciosa danza? Parece que  el día que se avecina, viene con hambre atrasada….”

Y, si, tienen “hambre atrasada…” Porque esas entidades -y otras- tienen “HAMBRE”. Un hambre que no se sacia con nada. Y siempre quieren más. Ya se encargan de “lavarles la cara” los medios -y disponen de muchos- de difusión- pues como dijo el poeta: “Poderoso caballero es Don dinero…”  (Góngora). Y todo esto llegará, si perdemos de vista, si nos olvidamos, de toda esta SOLIDARIDAD, que, en estos días, estamos demostrando de una manera que, pocos, o muy pocos, recuerdan.

(Y no entraremos en las “pequeñas aves de corral”, que recordando una historia que, ellos mismos, tergiversan y manipulan hablan de siglos pretéritos. Olvidando, interesadamente, y aún intentando “torpedear”, bajamente, ladinamente, SUCIAMENTE, la ayuda que otros ofrecen, y dan, a cambio de NADA. Estas “pequeñas aves”  (en otros tiempos, ya muy remotos, llamados “Reinos de Taifas”), estas “avecillas”, no se merecen más que estas cuatro líneas…)

Volvamos al punto anterior…

Todo se va en contar dineros… Que si la Semana Santa de Sevilla, deja un “agujero de tantos miles de euros…” que si las playas están vacías… etc. Se olvidan que, no hace tanto tiempo -aún “reinaba” el “Vigía de Occidente”, más conocido por “Caudillo de España”, cuando el, nunca olvidado, M. Fraga Iribarne, de infausta memoria, declaró las procesiones de Semana Santa como un “bien de interés turístico…” (Buena escuela, y “avispados alumnos” dejó el tal Fraga) y ahora, como entonces -con alguna diferencia, a su favor claro (por ejemplo los intereses bancarios, entonces controlados, en sus importes porcentuales, por “ley”) y luego “liberados” por el pequeño Solchaga del PSOE, cuando llegaron a alcanzar el 19%, siguen su curso… Hasta donde? Importa poco la “salud pública” que solo se contabiliza por estadísticas, y a renglón seguido, POR EL IMPORTE EN DINEROS!!!  (INCISO.- Y como ocurre, o deseamos que ocurra, después esta hecatombe, vendrá la nueva “restauración”, que, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, tiene el siguiente significado: Reparación o arreglo de los desperfectos de una obra de arte, un edificio u otra cosa).  Esperamos, y deseamos, que sean esos “desperfectos” los que ocupen el tiempo, la preocupación, y el esfuerzo de todos nosotros… (Incluidos los “buitres”, pero me temo, que, de esta “especia de aves”, no podemos esperar mucho. Vg. la historia de los últimos cien años…).

Y así, como dice esa, ya memorable canción -memorable pues está en la memoria de muchos de nosotros-

 

“…quiero que no me abandones, amor mío, al alba…”

y no estamos pensando en nadie en particular, ni en otros “amaneceres” que no sean los de la esperanza. Una esperanza compartida por todos los que poblamos este planeta llamado: tierra. Sin otras diferencias, que las costumbres, la cultura propia de cada uno de esos pueblos, la diversidad que enriquece, no la que separa, no la que enfrenta. Que, esa, ya la conocemos -sobradamente- los que tenemos memoria. Los que estudian, y aprenden, de la Historia. Los que desean -sea cual sea su pensamiento, o su doctrina política, si está orientada al bienestar, y a la comunión pacifica entre los pueblos- a esa esperanza, y por ella misma, y sin cerrar los ojos, diremos algo más sobre los “buitres de dos patas, y tantas cabezas como la Hidra de la mitología clásica…

 

“Según el mismo diccionario:

 

                                               Un ave que prefiere comer desechos de animales muertos y carroña, ese es el buitre.

 Si os suena a algo, o a alguien, no os preocupéis, amigos (as) nuestros. A nosotros también.

Nuestros mejores deseos, para todos, y que, “al alba…” nos podamos encontrar de nuevo, TODOS juntos, en la lucha, por un mundo mejor.

 

Los del Oriamendi.

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