“Testimonio…” (… y que más?)

“Testimonio…”  (… y que más?)

(Según el Diccionario de R. A. de la Lengua)…Declaración que hace una persona para demostrar, o asegurar, la veracidad de un hecho por haber sido testigo de él. (O formar parte, o pretender hacerlo, de él).  (Nota.- La “cursiva” es nuestra…).

Pregunta: ¿Y basta con eso?

Hace ya mucho tiempo que, los testimonios –por otro lado necesarios- están en los Libros de Historia. (Algunos justos, y ecuánimes, y libres, y honrados. De otros, bueno de otros, sobre todos los que están dirigidos, y CREADOS, para mantener un determinado “orden establecido”) Y que, por lo mismo, sirven, y ayudan, o intentan ayudar, a ese mismo “Orden establecido”. Generalmente al servicio -SIEMPRE- de los mismos. Aún en contra -demasiadas veces- de la VERDAD.  Esta, dicha, ahora con mayúsculas, para que se sepa que: no hay una verdad para cada uno. Si no, en todo caso: o bien manipulación, o incluso -después de la ocultación- la MENTIRA. (INCISO.- Una vez leí, en un libro de “estudio de comercio” que: No decir TODA la verdad, es decir: sesgarla y “olvidar algo en el tintero”, no constituía delito. Si no que era una “estrategia comercial”). “Toma del frasco carrasco…”.

Esto, hablando de los libros, que, con más o menos fortuna, muchos se dedican es escribir, sobre nosotros: los carlistas.

Pero no es ese el tema de este pequeño artículo… La cosa va por otro lado…

Hablamos, hoy, de esos “testimonios” que se dan GRATIS, si hay quien escuche, naturalmente. De forma “hablada”, o de otras, que las hay en los “modernos medios”, que “dan fe” de lo que se dice en el encabezamiento. (Tales, como las “fotos” en las que se “aparece” generalmente cerca, o “al lado”, del “motivo central”. O se habla, los días, y aún los años, siguientes, al resto de personas, más o menos afines. Con la “sana intención” -otra rozaría esa  ofensa que, siempre hemos desechado en nuestra relación con TODOS los demás- de dejar “testimonio” de: “…yo también estaba allí”. O sea que, ya “metidos en harina” que decía mi buen padre (q.e.p.d.) vamos al “núcleo, o asunto, de este pequeño artículo.

Hoy en día, lo que prima, De VERDAD, es el ejemplo personal de cada uno, si es que realmente, se quiere hacer, o ayudar -hablo de los que son, dicen ser, y se “confiesan” CARLISTAS – De los otros, como dice el buen refrán: “…que cada palo, aguante su vela…”- Porque, “testimonios”, hay los suficientes, en la Historia, en los libros, en los grabados, y también -si también- en los pequeños, o grandes actos, que los que los convocan –con la Idea de SERVIR, que no de “ser – vistos”, que no es lo mismo, NI SE PARECE, hacen, en cuanto les es posible, ya no de hacer, si no de DEMOSTRAR, que: el Carlismo, y los Carlistas, SEGUIMOS AQUÍ, y no es que hayamos vuelto, ES QUE ¡NUNCA NOS HEMOS IDO! . Ese es el verdadero TESTIMONIO.

El otro, el del encabezamiento, suele ser, la mayoría de las veces, lo que a continuación del párrafo, se dice. (INCISO 2.- Y no es nuestra misión, juzgar, ni condenar, a nadie, por lo que hace -o deja de hacer- es solo, tan solo, una “llamada a la conciencia de muchos”, que no todos, afortunadamente- que cada uno responderá, cuando le toque, ante si, y ante quién, si, puede, y tenga el derecho de ser juez).

O de otra forma -tal vez interesada, tal vez cobarde, y por lo mismo mezquina, y ruin, y sucia- estaremos haciendo aquello que, nuestro Buen Rey (q. g. h.) D. Carlos Hugo de Borbón-Parma, padre nuestro joven Rey, D. Carlos Javier, nos habló en una sus últimas comparecencias, con nosotros -los que Él llamaba sus “Leales Carlistas”, nos recordaba: “…no se puede conducir, mirando siempre al espejo retrovisor…”. No todos lo oyeron. O, tal vez, solo tal vez, había “ruido de fondo” y no se enteraron de ello. (No sería esta, una mala excusa, si es que llegara a serlo…). Y, eso, queridos lectores, el “no oírlo”, tampoco es una “razón” para ser solo -o pretenderlo- “testimonio”.

Porque, luego, llegan los “hechos” Lo que, normalmente, y educadamente, llamamos: “la vida cotidiana…”, y, es en ella, en el “día a día”, cuando nuestros hechos, nuestras actitudes,  y nuestro comportamiento, demuestran, sin ninguna duda, ese TESTIMONIO, que se nos pide -y aún se nos EXIGE- no ya como Carlistas, que por eso mismo AÚN MÁS, si no que REALMENTE, lo damos, como norma de conducta. Y lo hacemos LIBREMENTE. Exactamente, con la misma libertad de aquellos otros, que “buscan su hueco”, en la foto, loa más cerca del “motivo central”, para -quién sabe- si, de esa forma, evitar que se dude de sus aseveraciones. Más aún según de comporten en esa “vida cotidiana…”

No repetiremos aquello de: “…por sus hechos los conoereis…” Ellos, ya lo han olvidado. ¡Peor para ellos! Pues que necesitan del “aplauso” -y aún de la envidia, en muchos casos- para sentir la “mirada” y ese otro sentimiento, de quienes les oyen.

Gracias a Dios, no nos contamos entre ellos…

 

Un fuerte y sincero abrazo

 

Sulpicio Motilla Olmo

Director.

 

P.S. Por ser esta mi opinión personal. Aunque compartida. Me veo en la necesidad de firmarla. Gracias de nuevo a TODOS.

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