“El canto del cisne…”

“El canto del cisne…”

(NOTA.- El canto del cisne (griego antiguo: κύκνειον ᾆσμα; latín: carmen cygni) es una frase metafórica que se refiere al último gesto, obra o actuación de alguien justo antes de la muerte o jubilación)

Venga eso a colación con el esperpento, que no otra cosa, están haciendo en estos días los “representantes” del pueblo de Cataluña. Bueno, rectifico, de una parte -cada vez más pequeña-del pueblo catalán.  A los que, con todo respeto a sus ideas y afanes, esos “cantores” siguen queriendo involucrar al sano pueblo catalán, en “viajes a una Ítaca” que nunca existió…

(Mientras que sus “letrados”, pagados por TODOS, les niegan la autoridad para dejarlo escrito, y, por lo mismo su entrada en vigor, por falta de publicación. Si ya sé que los “medios de comunicación” “comunican” todo aquello que les traiga lectores, o espectadores, lo cual no invalida, en forma alguna, su ilegalidad, como no sea la que dice nuestra cabecera… Recordando a Vázquez de Mella: “una mentira repetida un millón de veces. NO ES UNA VERDAD, sino UN MILLÓN DE MENTIRAS”).  Sigamos.

Hablábamos del “canto del cisne”… para quien tenga oídos, y quiera oír. Y ojos, y quiera ver… Como esto no es otra cosa -además de la comentada- que un “marear la perdiz”, y distraer -intentar distraer- ese, casi pánico, que afortunadamente no ha de llegar, por lo absurdo de su falta de autoridad, conocimiento, y medios de ATAJAR, esa pandemia que, G. a D., parece que se va controlando…

El cisne -como la ilusión- es un animal hermoso y frágil. Casi como aquella, yo diría que: aquella lo es más. Que sabe, y acepta, su final. Así, su “canto”, es hermoso. Como es hermosa la gesta del héroe. Como el “adiós” del que sabe que, su recuerdo, perdurará en el tiempo y la memoria…  Pero ¡NUNCA! ha sido hermosa la mentira, el engaño, el odio a los que son diferentes… NUNCA  es ¡NUNCA!

No somos, jamás lo hemos sido -y no aspiramos a ello- a ser “consuelo de los afligidos”. Queremos, y así lo vamos a hacer, donde sea necesario, donde se pueda… Y allí donde no, será nuestro silencio quien hable por nosotros. Y por todos aquellos que, acallada su voz -nunca por el miedo- quien les diga, y lo repita, aún en el desierto, aquello que, siendo de todos, unos pocos quieran arrebatarnos.

Sea en un “parlamento regional”, o en el más alto foro (que, para lo que sirve hoy día) que existir pueda. En eso que llaman la UE. (Unión Europea). Que, a lo que parece, se “está poniendo las pilas”. (NOTA.- Aún nos falta por saber, si por salvar -de verdad- al continente, y sus pueblos, o salvar-se ellos mismos o sus propósitos de “colonización económica” al “viejo uso”). La cosa es que, a algunos países -ya no les llaman “naciones”, y entre ellos el nuestro, no les vendrá mal un poco de ayuda (aunque sea en forma de “hipotecas blandas” (Permitidme un INCISO.- Si el dinero no se “mueve” no sirve PARA NADA. Viene a ser como aquél pobre loco que llenaba su cántaro en la fuente, y, al llegar a su casa, “guardaba el cántaro en el armario, porque le gustaba el murmullo del agua de la fuente…”). Alguien les ha aclarado las ideas. Y se han puesto a trabajar, por el “bien común”. ¡Que remedio! ¿Verdad?

Bueno, dejemos que pase, un poco, el tiempo. Salgamos, lo antes posible de este laberinto del COVID 19, y libres de él, y con la mejor voluntad, sigamos trabajando, cada uno desde nuestro lugar en la sociedad, por el verdadero BIEN COMÚN.

Un cordial saludo

Nuria (Economista)

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