Poemas: de Emilio Motilla Olmo.

Molinos de viento….

Molinos de viento,

que giraban sus aspas, por la brisa…

 

Bajel que navegas,

por las áridas tierras de Castilla…

 

(Fecunda tierra, que de hidalgos llenaste

de la Historia, tu pasado…)

 

Cuatro brazos, cuerpo de gigante…

 

Ilusiones rotas en un páramo, de Caballero

Andante, desdichado…

 

¡Molino al fin! que no gigante…

Bajel de piedra, y viento castellano…

 

¡Volveré a romper mis ilusiones, contra

el áureo girar de aquellos brazos…!

 

Cuando la Fe, llame a otras empresas:

a mi Honor,

mi Lealtad,

y mi razón…

 

Y, a la fuerza -generosa- de mi brazo…

 

 

 

He parado mi andar…

hoy junto al río…

Y, el correr de sus aguas, me contaba:

cosas de la vida y sus cuidados…

 

Ser río,

y pasar una vez sola, una tan sola,

en cada rincón,

en cada árbol,

en cada piedra, lugar, y en cada vida…

 

Y,

la muerte -al final- en el Océano, donde, el

agua dulce, ya es salada…

 

He parado mi andar, hoy junto al río…

 

Y, he visto: la envidia del árbol, al mirarlo…

Y verlo partir mientras, anclado en su orilla, le agradece:

que mojara la tierra donde crece…

 

He parado mi andar…

 

Y, con el árbol y el río, me comparo:

árbol de raíz honda, aquí clavado, te dejé pasar

hacía el Océano …

Incapaz de retenerte -agradecido- y que me diste como

el río al árbol, ahí pasando, un aliento de vida, agradeciendo

ese paso fugaz de “una vez solo…”

 

Maldiciendo mi suerte de ser árbol.

 

 

 

No me lo pidas…

Porqué no podré marcharme, si te

beso…

 

No ves, en el monte, encendidas las hogueras?

 

Allí, el deber…

Aquí el deseo…

 

Y, tus ojos, y tu luz, y mi alma entera…

 

Deja que me vaya, sin besarte.

Deja que, en la lucha, ansíe la vuelta…

 

No ves, en el monte encendidas, las hogueras?

 

Debo irme…

Hay un hueco en las filas…

 

Y me esperan.

 

 

 

El carro de gitanos…

 

Hoy he visto pasar un carro, con

gitanos…

 

Una mula, seca y vieja que tiraba del carro,

sentado en su vara, otro gitano, joven, le llevaba

las riendas…

 

Cuatro “churumbeles”, de no más de seis años, de

tez aceitunada, y un perro mu flaco…

Y una gitanilla, de no más de quince años, y de ojos muy

claros, parecía soñar, subida allí en el carro…

 

(En quién pensará, esa gitanilla de los ojos claros?)

 

Soñará que, un día, la luna le traiga: colgado a la grupa,

quizás para ella, un vestido blanco?

 

Hoy, he visto pasar, un carro y gitanos….

 

 

 

He visto en tus ojos…

 

la flor de la Jara…

 

He visto, en tus manos, dos palomas blancas…

 

Y,

cuando te ríes, he sentido el agua, brotar de las fuentes

del fondo del alma…

Y he sentido celos

del sol y del viento, cuando te saludan cada madrugada…

 

He visto en tus ojos,

la flor de la Jara, el brillo en tu pelo, tu mirada clara…

Manos de palomas, y sonrisas de agua…

 

Y llenarse mi alma,

de la flor de Jara…

 

 

 

 

Al diablo vi llorar…

 

…estaba solo.

 

Sus ojos -ayer carbones encendidos- apagados

estaban hoy por gruesas lágrimas…

 

¿Porqué lloras así? Le pregunté…

 

“¡Mísero mortal!” -me respondió- tu tienes  un Dios que

de ti cuida. Que te perdona, y ordena tus pasos en derecho

¿Qué tengo yo?

Que gocé de dichas inefables, siendo, como fui, criatura Celeste.

Hoy,

del inframundo escoria…

 

¡Huye de mi, mortal!   O morirás!

Que ya, la ira, empieza a consumirme…”

 

Al diablo vi llorar…

….estaba solo.

 

 

 

Castilla es…

 

Tierra de castillos y de

hidalgos…

 

Cuna de Lealtad, y Tradiciones…

 

Lugar donde nací,

y, cuando muera,  si a nacer de volver…

a Dios le pediré:

 

¡Ser castellano!

 

 

(“Páginas…” de Emilio Motilla Olmo. Cptan. de Requetés.  Vva. de La Jara. 2001)

 

 

 

 

(NOTA.- Habíamos pensado: poner un “a modo de…” del autor de estos poemas. Sinceramente creemos, que no hace ninguna falta.)

 

 

Los del Oriamendi.

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