“El -o los- “validos” del Rey…” (“In illo tempore…”)

“El valido fue una figura política propia del Antiguo Régimen en la Monarquía Hispánica, que alcanzó su plenitud bajo los llamados Austrias menores en el siglo XVII. No puede considerarse como una institución, ya que en ningún momento se trató de un cargo oficial, puesto que únicamente servía al rey mientras este tenía confianza en la persona escogida. No fue algo exclusivo de España, siendo similar el ejercicio del poder por los cardenales Richelieu y Mazarino en el Reino de Francia o por Cecil y Buckingham en el Reino de Inglaterra.[

Aunque no es un cargo con nombramiento formal, el de valido era el puesto de mayor confianza del monarca en cuestiones temporales. Es importante el matiz, porque las cuestiones espirituales eran competencia del confesor real, figura de importancia política nada desdeñable. Las funciones que ejercía un valido eran las de máximo nivel en la toma de decisiones políticas, no limitadas a las de consejero sino al control y coordinación de la Administración, con lo que en la práctica gobernaba en nombre del rey, en un momento en el que las monarquías autoritarias han concentrado un enorme poder en su figura. Si el rey no puede o no quiere gobernar por sí mismo, es imprescindible el valido”.

Hoy…

(O el “cambio de tortilla…” Digo: la “otra cara de la tortilla…” o si lo preferís: de la moneda…)

Se han “cambiado las tornas…” Porque es, más que evidente, que el “valido” en cuestión, y según reza la “constitución del 78” -siglo pasado eso sí- el “valido” en cuestión, es: el monarca. (Artlo. 1.3)

Y ahí lo tenemos -nos guste, o no- “obediente, y sumiso·” a las “ordenes del Gobierno de turno” que es quién “vela” (Ay! Señor) por el “bien común de los ciudadanos.” (O según que presidente se trate, de los “españoles, muy españoles”. ¿Les suena de algo?). Sigamos…

Y, cuando “republicanos de toda la vida…” (F. González y otros) denostan a sus “socios actuales” en el gobierno, uno se pregunta: “¿es que ha cambiado algo, y me lo he perdido?” Y “chalanean” de su “monarquismo indudable”, pues no halla uno respuesta que darse, aún a si mismo… ¡Que le vamos a hacer!

Lo que es, más que evidente, es que no existe la “Autoridad Real”, se mire por donde se mire. Y, cuando el “máximo símbolo” de un país, se deja en manos -de los que tenían que ser subordinados,- y se invierten, es como poner “boca abajo” las pirámides de Egipto…. (algo que ya sucede con la economía, pero ese es otro tema…) Y lo mismo, y sin juzgar, con la “carga moral” -o si queréis “anímica”- del pueblo sencillo y llano… Que, de momento, aunque solo sea una “semana al año”, y en otras Fiestas, así mismo entrañables, parece recuperar. (Pero, “in illo tempore” -o sea en “aquél tiempo”- el “papá fundador del, ahora, “PP”, ¡si! ese: Fraga Iribarne. ya las declaró -a las Procesiones de Semana Santa- “Biene de “interés turístico”). Lo que tampoco es nuevo, mirando, solamente un poco, “hacia atrás”…. (Lo dicho: “in illo tempore…”)

Lo que han sentido los “nuevos jueces”, se lo dejamos a cada uno de ellos. Así como también, pues nos toca hacerlo, el trabajo -que deseamos integro, y justo, en todo aquello que les competa- y si esto se queda, como dice el sabio oriental: “en una tormenta en la taza del té…”, pues que Dios les ayude… A ellos (Y a nosotros…).

Repetir aquí lo que los carlistas siempre hemos defendido: “Un Rey que REINE Y GOBIERNE con PLENA RESPOSNABILIDAD, Es cosa ya más que sabida. Y que, los nuevos “Validos”, que, esperamos no pasen de otro más, (uno ya se fue, “eméritamente” hablando), sean los más capaces. Los más íntegros. Los que más tengan en común con sus pueblos, y sus deberes. Y no se les “suba” a eso que llamamos cabeza, otra cosa que: el Servicio a quién les coloca en esa posición, y, repetimos, al pueblo al que deben servir.

(Pero, lamentablemente, también en esa “consti” del 78, se elimina –expresamente- el “Mandato Imperativo”, y el Juramento de Fidelidad, Ah! y los “Tribunales de Honor”, y, así, con estas premisas, alguien se atreve -digo alguien, aunque no sea carlista- a protestar? Bueno, la respuesta, como dice la canción: “…amigo mío en el viento…”)

Y que, este, aunque sea por una vez, nos sea favorable.

                                                                       UN CORDIAL Y SINCERO SALUDO

                                                                                   Los del Oriamendi.

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