A vueltas con la «inteligencia emocional» …

(Una opinión personal, por S. Motilla)

El otro día, hace unos días, en conversación tenida con un buen amigo -al que tengo por persona seria, capaz, y responsable- salió esa palabreja de la “Inteligencia Emocional” que, sinceramente, pensaba que ya era “historia”, pero, vi que no es así, todavía… Y me dije: voy a dar mi opinión sobre esa “memez” de la “Inteligencia esa”. (“Memez= Cualidad de memo. “Memo”= que tiene poca inteligencia. Según la R.A.E.)

 

Veamos -con todo respeto- cuando miramos un cuadro, un atardecer, un objeto bello -o algo que tenemos por eso- lo que menos en cuenta es: la inteligencia. (Inteligencia: Capacidad de lógica, comprensión, autoconciencia, aprendizaje…)

Inteligencia emocional: es un constructo que se refiere a la capacidad de los individuos para reconocer sus propias emociones y las de los demás, discriminar entre diferentes sentimientos y etiquetarlos apropiadamente, utilizar información emocional para guiar el pensamiento y la conducta, y administrar o ajustar las emociones para adaptarse al ambiente o conseguir objetivos.

Luego, de ahí se deduce que no es el origen de las emociones, si no SU CONSECUENCIA, encaminada, como se deja ver a “conseguir unos determinados obljetivos”. Lo que ya no nos dicen: ¡cuales son los objetivos! Y se “amparan” en un  “sofisma” = Argumento falso o capcioso que se pretende hacer pasar por verdadero), para ese fin que no nos cuentan (u ocultan). Ese es el FIN que ese “rimbombante titulo”, que así mismo OCULTA.

Pero, y ¡lo bien que queda! en reuniones de “eruditos desocupados”, que, además, se aburren muchísimo, en sus tertulias… AH! pero mientras no se pueda -porque es imposible- controlar las EMOCIONES, hay que “conocerlas, ordenarlas, y MANIPULARLAS,  para que otros “incautos” -sean estos de la “esfera social” que sea- se sientan: primero “elegidos”, después “halagados” en su Yo más intimo -al creerse, eso: elegidos. (La humana vanidad hará el resto…). Dice el filósofo:

                                    “Quieres ser un líder? El primero? ¡Busca “ceros”!

(F. Nietzsche)

y ponlos -añado yo- a la derecha de tu número. (Sabido que un “cero” a la izquierda, ni suma ni resta…)

Cuando, con mi amigo, salió esa palabreja (dos), le hice esta misma reflexión que, aquí, con toda seriedad, hago pública. Para todos, y para nadie -tal vez- en fin, solo para quien la quiera leer. En este tiempo en que todos hablan, pero no cada día -no vaya a ser que se “descubran términos lingüísticos”, que “arrojen luz”- sobre el “rebaño” (recuerden Uds. la “contaminación del rebaño, por ejplo.) Entonces es cuando esa “Inteligencia Emocional”, cumple la misión que se le encomendó. Lejos, muy lejos, de ese “savoir-faire” (saber hacer), que en aquellas “eruditas reuniones” de muestran a los oyentes…

Mientras la emociones, y que así sea, porque así fue Creado el ser humano, pertenezcan a la “esfera del Alma”, donde, son los sentimientos, los que gobiernan -sean buenos o malos, y eso afecta a la conciencia ¡NO CONSCIENCIA!, sean buenos, o malos, el ser humano, amigos míos, aún tiene ESPERANZA.

Lo demás, son SOFISMAS y no otra cosa. Pero, también, nos hicieron LIBRES, para elegir nuestro camino. Allá cada cual, pues, con el que elija. Y quien tiene -porque libremente lo ha elegido- “vocación de rebaño” sea, para él (ella) en buena hora. Y si sus “emociones” le llevan a: querer ser igual que su “líder”, déjenme un ultimo apunte, solo para “aclarar” las cosas…

                                               “No le aplauden a uno más que sus iguales…”

O, añado yo: aquellos que aspiran a aquél puesto…

            Muchas gracias.

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