cartas al director…

“Las Chicas de la carretera…”

 ¡Muchas gracias! Sr. director, si es que tiene Ud. a bien, publicar este escrito. (Me presentaré: Soy camionero de profesión. es un oficio como otro cualquiera, que le voy a decir. Pero, también soy un hombre, casado y con familia, por eso mismo, me siento en la obligación de escribir lo que pienso, cuando, en mi trabajo, veo a esas muchachas al lado del camino. Y no soy un “santo”, solo que tengo, también, una hija…) Pensando, en la soledad del camión, en las “paradas de obligado cumplimiento”, uno le da vueltas a la cabeza, y sale, de ella, lo que sale…

 

Esas “chicas de la carretera”, que malviven, y sufren lo que no está escrito, que sonríen, tragándose su asco -y sus lágrimas- por una cuantas monedas… ¿Cuanto tiempo más han de estar ahí? Porque, si es que no tienen otro remedio, en vez de ser lo que son. En vez de ayudarlas -tal vez sin que “cambien de trabajo”- ¿porqué no se les da, a ellas, y a otras, una oportunidad? Hay países que, esa cuestión, la tienen resuelta. Legalizándolas. Y mediante un “carné”, tienen un lugar donde “trabajar”. Y pagan una cantidad al estado, y tienen una “garantía médica”. Y sus “clientes”, tienen, así mismo, una seguridad de higiene comprobada. Y ellas, si son cuidadosas, y se preocupan un poco, una vejez digna. Y un sustento, cuando ya sus “primaveras” no sean más que un recuerdo… ¿Para cuando? Pregunto.

 

Pero domina una “moral de pacotilla”. Y quién las mira, o las “usa”, en el mejor de los casos, las olvida diez minutos después. O las censura, y aparta de las “buenas gentes”, Esos, los “moralistas”, los “buenos cristianos” en su mayoría. Y se olvidan, si es que alguna vez lo tuvieron en cuenta, que Jesús -el Hijo de Dios-comía con los pecadores y los “apartados de la ley”. Que, una “mujer pública” (María de Magdala) se arrodilló ante El, y le untó los pies, con el perfume que usaba para otros menesteres, y Jesús la perdonó: “… porqué has amado mucho” (Y es que, esa mujer, muy bella según nos cuentan los libros, perdonaba sus deudas, a quién no podía pagarle…). Ahora no. Ahora, España,  esta España nuestra, es “aconfesional”. Y la “moral”  si es que algo queda de ella, ya no es “rentable”. (Pero si lo es para algunos “medios” si la “trabajadora de turno” se llama…, u ocupa un lugar en la, llamada “jet set”).

 

No estoy, Sr. director, defendiendo a nadie, si no a TODAS. Y mi cristianismo, no es de lo mas “rimbombante”. O sea que tampoco es, esta carta, un “mea culpa” ante nadie. Es, SIMPLEMENTE, y esa mi intención, el grito de un “humanismo cristiano”, sencillo, de gentes -como yo- sencillas, que, andando por el mundo, ven algunas cosas que “muerden” en la conciencia…

 

O ¿es mucho pedir, a esos “paladines” de la “igualdad”?

Muchas gracias, Sr. director.

 

                                                           Agustín.

(Camionero. En un, Alto, en el camino…)

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