“Del Desengaño a la Resignación…

 

(Del diccionario de la R.A, de la Lengua:

Desengaño: Conocimiento de la verdad, con que se sale del engaño, o del error en que se estaba…

Resignación: Aceptación, con paciencia y conformidad, de una adversidad, o de cualquier estado o situación perjudicial).

(NOTA.- No se nos acuse, amigos lectores, de usar aquí definiciones que no “son propias”, que: en no siendo nuestras, si no del “Diccionario Oficial”, nadie -y nadie es NADIE- podrá decir que utilizamos una “sesgada interpretación del lenguaje”, con fines que ¡vaya Ud. A saber! se les van ocurriendo a nuestros “entrañables amigos”.( Que, al revés te lo digo para que me entiendas… que dice el viejo refrán).

Seguimos pues con nuestro “tema de hoy…”

El desengaño, como bien dice el libro, debería servir -si se trata de aprender- a no volver sobre los mismos errores que, hasta ese momento se han cometido… Esa debería ser la “enseñanza” que, cualquier maestro, inculcaría a sus alumnos, si, de verdad, fuera un “educador”, y no, simplemente, un “funcionario más del aparato estatal…” (Dicho con todo respeto por aquellos que: aún haciendo las cosas de la mejor manera que pueden, se ven sometidos a ese mismo “aparato”). Pero, sobradamente, vemos que esa palabra -y su contenido- se ha “borrado” de los libros -y de las conciencias- de la mayoría de las gentes, cuanto más de los “educadores”. Y, así, al no haber “conocimiento de la verdad”, se elude también el origen de esa búsqueda -de la verdad- por cualquier persona que tuviera, en si misma esa necesidad de conocerla.

De ahí, llegaremos -con suma facilidad, y como consecuencia de ella- a la “Resignación”. Lo que nos lleva, también “consecuentemente” a una “inacción absoluta” frente a cualquier cosa que pudiera afectarnos – perjudicialmente claro- en nuestros actos, y decisiones, sean estos cotidianos (es decir: de poca relevancia, o no) o de índole trascendente.

La “no-reacción” se manifiesta exactamente igual.

(“INCISO.- Será necesario, como dice el filósofo: “ ¡si todavía sois piedras o animales, ¡buscad primero a vuestro Orfeo!” ) (Orfeo* = Orfeo era cantante y músico, según la mitología griega clásica, con una capacidad increíble para conmover a todo ser vivo, tanto animales como personas, siendo ésta una de sus características principales).

La cuestión es: Que no se trata de enfrentarse, como estamos viendo últimamente, en contra de unas medidas , que -más o menos- pueden ser eficaces. NO ES ESO. Es que: el sistema ESTÁ HACIENDO AGUAS, por los cuatro costados. Por eso, la “resignación”, NO es la medida correcta para evitar el mal. Como tampoco el “desengaño” es motivo que deba llevar -necesariamente- a aquella. Lo que está diafamente claro, es : LA DIMISIÓN DEL HOMBRE. (Y de la mujer, no la olvidemos…). Y eso conduce a la “masificación” ¡ESE ES EL PROBLEMA! Y todos esos “profetas” de la “resignación” del “No Hacer”, que -ellos sí -hacen del desengaño, razón suficiente para aquella, ellos son los primeros desertores. Los primeros COBARDES en este “juego del tira y afloja” que están dejando al rebaño -pues ya es hora de llamar a cada cosa por su nombre- en manos de los “lobbis” (digo “lobos” por similitud gramatical) de los que esperan entrar a formar parte…. a costa del resto. Naturalmente.

Tal vez si, tal vez haga falta que llegue un nuevo “Orfeo”, que saliendo del infierno, como dice la vieja mitología, no mire hacia atrás. Si no que, con sus cantos, con su música NUEVA, nos haga, o se aproxime, ir un paso hacia adelante. Una música nueva. o como dicen las Escrituras: “vino nuevo en odres nuevos….”, para hacer de la “resignación”= Esperanza. Y del desengaño= motor impulsor para, por lo menos, intentar cambiar las cosas. Las actitudes, los compromisos -que no solo han de ser “boquilla” (además pequeña)- si no con los actos que, convenientemente ordenados (y esto quiere decir: dentro del Orden Social Legitimo, incluida la Rebelión si procediera) nos ha de llevar a un fin, que -por ser, para todos, exige de TODOS, ese compromiso necesario.

Ahí, justo ahí, nos encontrareis a nosotros.

Los del Oriamendi.

ESPAÑA, 31 de Octubre de 2020.

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