El perdón y el olvido ….

Un apunte (personal) sobre el perdón y el olvido…

“Porque todo será divino al perder la

memoria…”

(Luis Rosales)

Distinguiendo, en lo posible, una cosa de la otra, estamos asistiendo -día si día
también- a una sarta de reproches (mucho más que interesados), en ese lugar
llamado “Congreso de los Diputados” en el que, curiosamente, o no, todos van con
la lección aprendida… Naturalmente, según les mande el “líder” del partido de
turno. De tal suerte que, apenas suben al estrado, o desde el banco, (¿para que no
de cansen? Pregunto), ya sabemos por “donde van a ir los tiros…”.
Y se olvidan, y ¿como no? de otra cosa que no sea la lección aprendida, en la
sede del partido, o en alguno de esos despachos en lo que se reúnen, lejos, claro,
está de la “plaza pública”. Pero, el tema que traemos hoy no ese…
Perdonar no es olvidar.
Olvidar convierte en un nuevo enfoque: aquello que se desea conocer, o mejorar, o
estudiar, de que manera se puede lograr esa mejoría. Más si se quiere -como
debería ser- obtener lo mejor para todos, en la rama que sea…
Pero eso supone la aceptación por todos, de una diversidad -a veces incluso
contraria a la propia idea- que es absolutamente necesaria, para el orden social. Y
no es de balde. Y no es fácil. Y no se consigue en el primer embite, si es que, el
que lo hace, parte de su propio convencimiento para el fin que persigue. Y si es
bueno y conveniente, esto debería ser tarea de todos.
No perdonar, roza los limites del delito. No olvidar, es un anclaje a una situación
anterior, que supone un inmovilismo, que nada, o muy poco, puede ayudar a
mejorar lo que es de todos. Por eso, cuando se trata de hacer una nueva ley, o una
forma de cambiar, o intentar al menos, conseguir ese cambio -que se supone
beneficia a la mayoría- todo obstáculo debería ser “removido”, con la ayuda de
todos los intervinientes en él, para obtener el fin que se persigue. Pero no es así.
No, en esa especie de “gallinero”, en que todos son iguales, o casi, y por lo mismo,
sobran casi todos ellos. (Aquí el “interesado olvido”, tiene más de interés partidista,
y personal -sobre todo económico y de prebendas de cara a un futuro, personal
claro está, de bienestar, y holganza, en empleos, generalmente “públicos” o de
grandes empresas- o sea que: “olvidar” es sinónimo de: interés inconfesable, que lo
enunciado más arriba. Pero esto ya lo sabíamos desde hace mucho… O no?).
Por eso cuando se habla de “no dejar a nadie atrás” ¿a quien se refieren?. Será, en
primer lugar a los “suyos”, luego a los “colaboradores”, después a los necesarios
opositores, y después, si es que algo queda, es decir: “al furgón de cola”, los que
queden, si alguno queda, o el “sálvese quién pueda”. Y eso nos dicen que es “la
democracia”.
“Democracia”= Sistema político que defiende la soberanía del pueblo, y el derecho del pueblo a
elegir y controlar a sus gobernantes.

Alguno de uds. ¿ve eso por algún lado? (Cuando la “consti del 78” elimina
exprofeso, el “mandato imperativo”). Item más… Si en una región, de España –
antiguo Reino, Principado, o Señorío, sus habitantes, eligen a unos representantes
“X”, lo hacen en virtud de ese principio, y guste, o no, ellos son los que están
obligados a defender los motivos que, sus electores que los han enviado allí, han
hecho en virtud de esos principios. Falseamiento, total, alevoso e interesado del
Principio mismo “democrático” hacer lo que están intentado hacer, aquellos que
nos les gustan los “acuerdos” que, el gobierno de turno, en virtud de sus
prerrogativas -exactamente igual que ellos hicieron, no hace demasiado tiempo- los
critican tratando de crear una “sensación”, o vaya ud. a saber que, que siguiendo
sus propias conveniencias, OLVIDAN, que hicieron cuando les convino…
No nos alarguemos más con este asunto. Esta clara -diáfanamente clara- mientras
la VERDAD, este SECUESTRADA, por los intereses personales, y de partido,
tanto el perdón, como el olvido, serán irreconciliables. Nos guste o no. Y mientras
los electores no tengan el poder que la verdadera democracia, lleva consigo,
¡ESTO SERÁ UN CHARCO DE RANAS! guste o no, a las buenas, e ingenuas,
personas que confíen en este nauseabundo sistema.
Evidentemente, y a Dios Gracias, lamentamos que haya, por una vez, tanta
ingenuidad.

Atentamente

Los del Oriamendi.

Deja un comentario