“Tirar de la manta…

 

(‘Tirar de la manta’ quiere decir descubrir lo que había interés en mantener secreto, o sacar a la luz algo grave o importante que se mantenía oculto…)

“Mantas” era el nombre que se le daba antiguamente en Navarra a los grandes lienzos donde podían leerse los nombres de los judíos conversos de cada villa. A este respecto, Marichalar y Manrique cuenta en su «Historia de la Legislación»(1868): «...en muchas iglesias de Navarra se veían, aún a fines del siglo XVIII, grandes lienzos, llamados vulgarmente mantas, en que estaban escritos los nombres y apellidos de las familias que descendían de judíos convertidos».

En la ciudad de Tudela (Navarra), la manta estaba colocada en la Capilla del Cristo del Perdón de la catedral, y fue puesta allí en 1610, según las autoridades, «para que la limpieza de sangre se conservase en la ciudad y otras partes, y se supiese distinguir los que descendían de los conversos, […] y se supiese y pudiese distinguir la calidad de los hombres nobles».

Vale.

Hoy día, en que: la nobleza del carácter, de la honradez, y del decoro, brilla por su ausencia, esa costumbre, se ha transformado en un conjunto de intereses, sin faltar a la verdad ¡por una vez! (pero solo por esta, y sin que sirva de precedente…) que “ilustra”  -pero sin brillo, ni valor (que dice el frontispicio de la R.A. de la E. (Real Academia de la Lengua Española) alguno-  a la llamada “información”. Dado que, el verdadero interés, no se corresponde con lo anunciado más arriba. Si no con un “completo, y nuevo -en lo posible- lavado de cara”, por lo que se avecina: Elecciones, dureza en los impuestos, la ya consabida: “mirad que buenos somos y como corregimos –cuando nos conviene- y castigamos a los malhechores…” etc. etc. Exactamente eso que, los anglosajones (y americanos) llaman “el fuego amigo…” eso es lo que “está de moda” , cuando no de COSTUMBRE.

Y, van saliendo los casos de los “aprovechados” -de uno u otro signo- que se “saltan a la torera…” (con respeto profundo y sincero por tan noble oficio) los protocolos, y lo que convenga. Seguros, o casi -pero ahora ya no tanto, con la que está cayendo…- de que nada les puede pasar, ¡PORQUE YA ESTÁN VACUNADOS!.  Y,  con perdón, ¡VIVA LAVIRGEN DE LOS DESAMPARADOS!, que yo ya estoy “vacunado”. (Menos contra los intereses de mis colegas, o de mí partido… según he aprendido hoy mismo…).

Y, aquella vieja costumbre de “tirar de la manta” -pues a veces ese lienzo lo que hacia, y para eso se usaba, y colocaba en las paredes de las iglesias -fuera de Navarra- con la que, los denunciantes, se ocultaban para hacer sus denuncias, y los nombres de aquellos a quienes denunciaban…. Así “tirar de la manta…” era: descubrir los nombres que allí se habían escrito. Bueno, pues ahora, que los tiempos han cambiado, y todo va más deprisa, ahí están los “medios de difusión”, que -valga la redundancia- “denuncian” a tales malhechores… (En provecho? de la opinión publica… Ja, ja, ja).

Y, si alguno uds, amigos lectores (as) cree que esto es -solamente- la “punta del iceberg” pues que ¡Sta. Lucia les conserve la vista! porque, lo mas seguro, es que acierten. Y, por lo mismo, en cuanto puedan, y con honradez, como es la costumbre de la personas de bien, acudan cuando sean llamados a ello. Y, tengan confianza: en los sanitarios, médicos, enfermeras, y otros que, velando por la salud de TODOS, ponen la suya  en ese servicio a los demás…

Y de los políticos… Bueno, de esos, ya hablaremos otro día.

 

                                                                                                              Un cordial saludo

                                                                                                                                              El Vigilante de turno.

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