Los “apóstoles” de la Moral… (con su permiso…)

Cuanto más se habla de la “libertad de expresión” –si es que alguien ha respetado ese aforismo, en su totalidad, si es que ha sido respetado alguna vez –a que viene ahora, y hablo de los “medios de difusión”, el “escándalo” ese de la Policía Urbana de Madrid? En que, un grupo de compañeros de trabajo, del trabajo que sea, pues ese es uno tan digno como cualquier otro, y llevado a cabo por personas que son igual que el resto de mortales, con sus ideas y opiniones exactamente igual que los demás. Vienen esos “apóstoles morales”, o que pretenden “velar” por la moral ciudadana, y “hacen leña” durante todo el tiempo que les da la gana –y no es poco precisamente –del tema en cuestión. Con que fin? Para “escandalizar” a los televidentes, o a quienes les escuchan a través de sus emisoras de radio. Y, repito con que fin?

Cuando, esos mismos medios, “seleccionan” las noticias, a modo y manera, (o gusto) de quien les “paga” el producto. ¿O no es así? O es que, en otros casos –por ejemplo en tiempo de elecciones –dan a todos los candidatos el mismo tiempo, y a horas equivalentes, y con igual de oportunidades? (Y no hablamos de los que  son directamente excluidos).

Los medios de difusión, son ante todo, y sobre todo, Empresas privadas. Y como tales tienen una serie de accionistas, que quieren cobrar –legítimamente –unos beneficios por su inversión. Pero eso, pregunto, es suficiente razón para hablar, programar, “conducir la opinión”, o lo que es peor formar la opinión, de  los televidentes, o radioescuchas, según les interese al “poder” de turno, o al que más “pague” por sus “servicios”? y es algo tan evidente, como difícil de demostrar, si es que vamos a ello. Pero, en el “sentir común” de las gentes, así es. ¿O no?

Y cuando hay “cadenas” que se ocupan de traer a “la luz pública”, todas la “vergüenzas”, y “desvergüenzas”, de los “famosos”. Eso no es un atentado contra las buen costumbres, la moral, y la “formación de opinión” de los espectadores? ¿Entonces?

Un “cargo público”, lleva implicado en si mismo, que su trabajo, su forma de pensar y comportarse, sea “juzgado” por los ciudadanos, sea cual sea su trabajo, profesión etc. Pero romper lo que supones es una “conversación entre amigos”, que: Primero dice muy poco en “favor” del amigo que lo difunde. Segundo es “hacer leña” por parte de esos medios sensacionalistas, más atentos a sus propios intereses, que a esa “supuesta vigilancia y defensa de la moral pública”. Esto es así, le pese a quién le pese.

(NOTA.- Debiéramos, tal vez, cambiar el encabezamiento de este artículo, y poner, por ejemplo “Los vigilantes de la Moral”. Pero nos ha parecido, más grave, y por lo mismo más “profundo” el que le hemos puesto).

Por otro lado, esos “demócratas de toda la vida”, que se escandalizan, por esos temas, y hacen caso omiso de otros más importantes, de los que no hablan, tal vez deberían estar más atentos a los problemas reales, y dejar de dedicar, horas y horas, y día tras día, a lo mismo siempre. Pero, no, hay que ser sensacionalista, y cuanto más abyecto –eso sin llegar a faltar al “buen gusto”, no vaya a ser que…  -mejor para los “índices de audiencia”.

Cuando empezó la “Transición política”, en un Aplech Carlista, en la montaña de Montserrat, un carlista, viejo, y por lo mismo veterano ya en los quehaceres políticos, (D. Mauricio de Sivatte, q.e.p.d.) advertía: “… y que bien que vamos a estar todos, en este nuevo régimen, con tanta gente que se va a cuidar de que nada malo nos ocurra”. En ese “nada malo” a lo que se ve, está, también, la atención y  la información de lo que hacen, “los chicos malos”, esos de la policía, para que no nos fiemos de ellos.

Eso sí, ¡VUVA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN! (pero en privado y según quien escucha, no vaya a ser que…)

Un fuerte abrazo a todos.

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