“EL CANTO DEL CISNE…”

Se refiere a la última obra o actuación de una persona, generalmente utilizada cuando dicha acción fue positiva. Puede decirse que el cisne no canta nunca, sino que produce un sonido parecido a un graznido, como un ronquido sordo, pero la cultura popular sostiene que, justo antes de morir, este animal emite un canto llamativamente melodioso como premonición de su propia muerte. 

No es nuestra misión ser agoreros de nadie, y contra nadie. Pero, nos sobra experiencia (Casi 200 años nos avalan) que cuando una cosa es imposible, por si misma, por atractiva y buena que pueda parecer hay que “cotejarla” con la realidad y ver si tiene, o no, en el plazo inmediato, posibilidades de realizarse. Si no es así, será de razón, el aplazar su ejecución –sin que esto quiera decir, en modo alguno que se renuncie a esa idea, o Ideal – pues sería como “cortar al árbol su nuevo brote”, solo porque no da, el fruto apetecido, en el tiempo que nos parecía –o queríamos, por la razón que fuera –y no es de ese modo….

 Algo  así ha sucedido en Cataluña con el llamado “Procés”. Y se ha “jugado”, mejor no se han tenido en cuenta, los sentimientos de muchas personas que, teniendo un derecho inalienable, por cuanto cada hombre, y por lo mismo, cada sociedad, o pueblo, o conunto de pueblos  con raíces comunes, tiene derecho a elegir lo que cree es mejor para si mismo, y para otros. También para su futuro, no se ha tenido en cuenta ese tiempo necesario. Y se ha pretendido –y así se ha hecho, como a modo de un “melodioso canto” –igual que el cisne –ocultando que: el tiempo necesario para ello, no es, no era, el que ellos anunciaban. Y que solo podía tener –visto el desarrollo de los acontecimientos – y  de quiénes están “enfrente”. Era, de todo punto, imposible cumplir los plazos anunciados…

 Y, ahora, entrar en elucubraciones –más o menos bien intencionadas –en cuanto buscar la verdad de tantas “prisas”,  no será otra cosa que divagaciones, y asuntos que no son otro cosa que: “vender humo”. O como decimos en Castilla “Humo de pajas…”  Es decir: NADA POSITIVO, que no sea evitar: llevar a la “luz pública” algo que todos, y cada uno, de nosotros, intuimos como única razón, para ocultar las cosas que, en no demasiado tiempo, será evidentes. Aunque solo sea por el tamaño que tienen. Y, también, también por lo mal que huelen.  Y, en eso, por razones diversas –y personales de cada uno de los “artífices” del “proceso”, muy interesados en que no sea así– es donde nos hallamos ahora.

 No vamos llenar esta página con diatribas y comentarios de que ¿Porque si todos van a lo mismo: la “creación de un nuevo Estado”, no aúnan esfuerzos en lo que debería ser la “Causa común”? Sencillamente, porque se trata en primer lugar, de una ambición ESTRICTAMENTE PERSONAL.  Y conlleva, por sí misma, el olvido, o por lo menos el apartamiento, o aplazamiento,  de ese “Interés General” que debería ser la primera causa, y el primer objetivo a conseguir.

 Los hechos son tozudos, e inapelables una vez realizados. Y volveremos, otra vez a lo mismo. Con otros “cantos” muy similares a estos. Y todos, mientras no se demuestre otra cosa, con el mismo fin.

 Ahora iremos, quien vaya, a unas nuevas “elecciones”. Elecciones que, de haber sido convocadas cuando todavía tenía el poder de hacerlo (no ahora desde un “exilio”, más o menos, “cómodo y repartido con otros”) habrían supuesto la no aplicación de ese, famoso ya, artlo. 155, Y también un “paso hacia adelante”, completamente distinto al del que ahora se anuncia a “bombo y platillo”. Y de consecuencias a nivel de toda España. Y de sus “comunidades autónomas” (Y de esto ya advertimos en nuestras páginas anteriores) como es: “abrir la puerta, a toda intervención estatal” en cualquiera de las diez y seis restantes. Cataluña es, póngase cada uno como quiera, el “ensayo, previo y necesario” para todo lo que pueda venir. (Eso sí, tras escuchar un “melodioso canto…”)

 Déjese engañar quien lo quiera ser. Déjese seducir por el “canto del cisne”, hermoso en su entonación, quién no quiera otra cosa que sus “ensoñaciones”, y olvide, si es que puede, el final, que encierra en sí mismo.

 Nosotros, que no somos “oidores” de “cantos de sirenas”, ni de cisnes, ni tampoco de otros que, lamentablemente, solo “llenan el corazón” –y “enturbian la cabeza”, dicho sea de paso –solo queremos traer, para todos uds,, amigos lectores, nuestra humilde, pero muy sincera, voz. (Aunque sea por “escrito”).

 (NOTA.- Teníamos emisoras, y diarios, y revistas, pero “el régimen anterior”, y, las que se salvaron, el “actual”, se encargaron de cerrarlos, y crear un “silencio adecuado”. A sus intereses. Claro. Pero no podrán ¡NUNCA! Silenciar nuestra voz… Aunque, alguna vez, “suene” algo desafinada, o bronca, o sin un “ritmo adecuado”. A los “finos de oído”, desde ahora mismo, les pedimos disculpas…)

.                                                                                                                                Atentamente

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