De los oportunismos, pérdidas de memoria, y otros asuntos… (menores…?) (1ª parte)

Es casi aburrido, y monótono, si otra cosa no, pero, al mismo tiempo, es nuestra obligación -y no solo por hacer justicia a nuestro encabezamiento – recordar, y traer aquí, que todo lo que, los “poderes fácticos” de hecho, ya sea por las armas (tres guerras perdidas llamadas “carlistas” y una cuarta, no propiamente así, pero con amplia participación de estos), o por una “legalidad” impuesta, y heredera de aquellos avatares, y aún de otros de reciente creación (autonomías y otras zarandajas por el estilo)nos hacen “gozar” de un “Estado del Bienestar”, que ya nadie sabe dónde está, ni cómo empezó, cuando aquél “feliz presidente” (Aznar lo recuerdan?) se le ocurrió poner ese “epíteto” a algo que no podía durar, basado cómo  estaba, en el especulación y el “ladrillo”. Y que dio lugar a la crisis económica – que todavía “disfrutamos” la mayoría – y a unos sueldos vergonzosamente ridículos, (y lo que durarán) y aun déficit en la Sanidad Pública, los llamados “recortes”, y los “sablazos” para pagar una deuda galopante, a las arcas de la Seguridad Social (ni zapatero, de infausta memoria se atrevió a tanto), que la han dejado al borde de la bancarrota, amén de otras “adjudicaciones” de “obra pública” innecesaria a todas luces – decimos que ese “Estado de Bienestar”, solo ha servido para llenar los “Archivos de Clientes” de los llamados “paraísos fiscales”. Y las cuentas corrientes de un pequeño -no tan pequeño ya -grupo de “espabilados”.

Así hemos llegado, sin duda alguna, a lo que se puede llamar, con toda razón, una nueva “Desamortización”, exactamente igual a la que hizo aquél infausto personaje que se llamó Mendizábal, en el siglo XIX cuando utilizó, el producto de la venta de los “comunes” -tierra que eran de los municipios, y de la iglesia, y que daban trabajo, y sustento, a muchas familias, que pagaban su “diezmo”, es decir la décima parte, del producto que extraían, a sus propietarios- vendida a los ricos (de ahí nacieron los “latifundios”, que aún perduran sobre todo en Andalucía, y que se utilizó para combatir a los carlistas), y de los que -hoy en día- se benefician -a tanto por hectárea- sus dueños actuales, por cuanto así se asignan las “ayudas” que llegan de Europa, en vez de, como sería lo normal, destinarlas a la producción, en contra, porque ese es el resultado, de los pequeños propietarios, que están llamados a desaparecer- y que Dios nos ayude si eso llegar a ser una realidad…

Hoy se hace de otra manera, como ya hemos dicho. Como? Es sencillo: Privatizando los Sevicios Públicos Esenciales.  (Sanidad, Transportes, Enseñanza, Aeropuertos, etc.etc.). Si eso no es una nueva DESAMORTIZACIÓN, por cuanto esos Servicios se han hecho, y mantenidos, con el dinero público. (No hay “Comunidad  Autónoma” que se libre de esa lacra…). Y no estamos en contra, en modo alguno, con las “Mutualidades” que se van creando con el esfuerzo de sus asociados. No es esa nuestra idea, ni nuestro afán. El Cooperativismo, ha salvado a los pequeños agricultores, casi en primer lugar, y luego a otras actividades -vease el “País Vasco”, como mejor ejemplo- y que tienen como primer objetivo el Bien de sus socios- y, en otros aspectos, otras sociedades sin “animo de lucro”, que cumplen una función social, encomiable. Cosa que no podemos decir de esas “concesiones” que “a dedo”, en su mayor parte, hacen los “poderes públicos”, a cambio, so también, de suculentas comisiones. Tantas que ya parece que “eso” sea lo normal. (¿Lo es en un “Estado de Derecho”? En este, se ve que sí.

Pero nos apartemos del tema que dice el encabezamiento…

Y era, la “perdida de la memoria” y otros administerios…

Se ha perdido, muy interesadamente, hay que decirlo, en aquello que les interesa, como ya viene siendo habitual. No vaya a ser que “cualquier tiempo pasado era mejor…” y sea cierto que se cumpla. Porque, como vamos a recordar –sin tener serios problemas de Legitimidad, y de Ejercicio –todo lo que los pueblos, y sus órganos naturales, que los hacían libres, sean recordados, y, peor aún, exigidos.

Y así tenemos como, los oportunismos de siempre, de los partidos políticos –también como siempre más atentos a su intereses particulares –que al compromiso que tienen con la sociedad, y con su país, se van “desnudando” públicamente, eso sí, “intentando lucir” su mejor cara. Igual que en el cuento aquél de aquél rey, víctima de su propia vanidad, que, engañado por sus sastres, se paseaba desnudo creyendo lucir su mejores galas…

(En esto pensaría, digo yo, ese mismo diputado que ahora luce elegantes corbatas y trajes a juego, en su apariciones públicas –lo recuerdan? Entonces iba “pudorosamente” tapando sus vergüenzas… Si, eso es! Hablo del diputado Albert Ribera) Hoy ya, desnudo de todo pudor, que, con el tema de la igualdad de todos los españoles, se “destapa” contrario a esa actualización –interesada naturalmente para el presidente del gobierno –de  ese “Concierto Vasco”. Pretendiendo que todos los españoles paguemos lo mismo, cobremos lo mismo, y ¿porque no? También nos vistamos igual, y cantemos las mismas canciones… (Digo yo, tal vez el “Cara al sol…”). O habla solamente de los derechos, y no de las obligaciones? Porque, de estas, ya no parece acordarse…

Y los vascos?

Los vascos hacen lo que pueden, pues en este país, de hoy día, llamado España –nosotros llamamos “las Españas” en atención a su diversidad que no a otra cosa –en el que lo único que parece importar, es el “poder adquisitivo” de sus habitantes, y eso, lamentablemente, por encima de toda otra consideración, aprovechan la debilidad de un gobierno –títere, más atento a tapar sus vergüenzas que al gobierno de todos sus pueblos –haciendo esto con total claridad, a la vista de todos, pues todos –los partidos –tienen algún interés allí, y ellos aprovechan esta coyuntura. Como haría cualquier otro en su lugar.

Y los vascos, ¿han perdido su afán por recuperar su memoria, y en consecuencia, volver a reclamar sus Fueros, y su antiguos  privilegios? Esperemos que no.

Los carlistas de esa entrañable tierra, nos consta que no.

Atentamente

Los del Oriamendi

Deja un comentario