Lágrimas de cocodrilo…

(Nota: Cuando alguien finge dolor ante una desgracia decimos que “está llorando lágrimas de cocodrilo”. La expresión tiene su fundamento ya que los cocodrilos lloran mientras matan o devoran a sus víctimas y no lo hacen por un motivo emocional sino por razones estrictamente biológicas.).

Podríamos decir algo similar, o muy parecido, a las lagrimas que los políticos derraman cuando comparecen en publico a “felicitarnos” las Navidades, o sus “mejores deseos” para el Año Nuevo… Cosa que, sin duda alguna se debe a sus “asesores de imagen”, que, entre otros muchos “consejeros” -estos a nomina pública, pero sin “cargo alguno” que se sepa- también “chupan del erario público…”

Si leemos, con, o sin, detenimiento el “evangelio” veremos que el Maestro, dirigiéndose a los apóstoles les dice: “…por sus hechos los conoceréis…” y, claro uno se pregunta: ¿Los hechos de esta gente, donde están? Acaso en la renuncia a sus prebendas y emolumentos, que, de ninguna manera, renuncian a ellos -y eso que algunos cobran más que el mismo presidente del “gobierno central”- AH! claro es que ellos no son “apóstoles” al vejo estilo. Ni siquiera llegan a “aficionados profetas”. ¡Faltaría más! (Y mira que los hay eh! “profetas” digo, de “vía estrecha” y mejor vivir, que eso si que cuenta, para algunos, bastantes…). Por eso se “emocionan” públicamente. Y hasta algunos cambian de partido, por si acaso, no fuera a ser que… (elecciones a la vista…). En fin hablábamos de los cocodrilos…

Cuestión biológica, dicen que es este asunto… Y, así está diáfanamente claro, el asunto en cuestión.

Y, de esta manera -Ah! pero es que hay otras?- a punto de empezar el Año Nuevo, que, de verdad, muy sinceramente, deseamos mejor para todos, nos parece que: no siendo esta una “especie en extinción” (hablo de los cocodrilos, aunque por su tamaño, ¿debería decir: “lagartijas”? ), no deberíamos preocuparnos mucho por, si un día, los encontramos en falta…

Bueno, no me extenderé. Muchas gracias por publicar este pequeño apunte -si es que lo considera oportuno- Sr. Director.

 

Raimundo Arteta (explorador)

De todo corazón: ¡Muy feliz Año NUEVO!

“Los Santos inocentes…” (y hablamos en serio…)

“Los Santos inocentes…”
(y hablamos en serio…)

Hoy día 28-12-2020, conmemoramos -mejor dicho: recordamos- aquél día que, Herodes, por miedo a perder su “reino” (sometido como estaba -pero eso ya era un “entendimiento” con la potencia romana- al poder de Roma) se dedicó a sacrificar a todos los varones recién nacidos, por miedo a lo que todos conocemos, o casi: La llegada del “Mesías” que había de salvar al pueblo de aquél dominio invasor… Hasta aquí, lo que nos dice la Biblia.
Hoy. De HOY, y desde hace un tiempo, el “sano-humor-trágico- español”, ha convertido, este día, en un día para el regocijo y las bromas… Pero es que eso, si fuera eso solo, no serviría más que para, de alguna manera, ayudar a pasar el crudo invierno que empieza también estos días…
Pero hoy, de HOY, o de ayer, los interesados medios políticos -cada uno a lo suyo- nos intentan “lavar el coco” (antes se decía, no ha mucho, “comernos el tarro”), haciéndonos pensar -mejor “no pensar”- que la Inocencia (desprovista, claro está, de su condición de “virtud”, al menos en sus contenidos) es un “Don”, de la democracia. (INCISO: “DON= Bien natural, o sobrenatural, que tiene el cristiano, respecto a Dios, de quien lo recibe).Y claro, en una sociedad “aconfesional” como la que disfrutamos, ese “don” es: el medio más común –
además no conocen otro- de seguir haciendo su ”agosto” (tiempo de cosecha en casi todos los pueblos del mundo) a costa de esa VIRTUD. Convenientemente disfrazada de “cotidianidad”…. Y aquí estamos.
Con “galas” como las de alguna “cadena televisiva” -no hace falta dar nombres- que la “adorna” con aquella sonrisa -entonces liviana e inocente, esta vez de verdad, de los “muñequitos” que se colgaban en la espalda del “despistado de turno”- que, tal vez, si, también “inocente” de una parte de la “audiencia”, les ayuda a conservarla (la audiencia).
Y claro, el “discurso” del Inquilino de la Zarzuela -escrito, vaya ud. a saber por quién- pues ha traído, en los días siguientes -hasta hoy 28-12-20- de “moda”, la de aquellos “muñequitos”, esos sí inocentes, de esta festividad. Un tanto deslucida, como es normal, pero que: a falta de otras noticias, como no sean las del Covid 19. Siendo, a mi modesto entender, nosotros los “muñequitos”. Y esa -depauperada virtud- la comparsa, muda, de una “festividad” que es de todo, menos eso.
Y no es que nuestros hijos y nietos, la hayan perdido al nacer, digo la Virtud. Nada de eso.
De “eso”, de la pérdida de la “Virtud de la Inocencia”, ya se encargan todos, o casi todos, los “ministros – as” que se van sucediendo en los sucesivos -valga la redundancia- gobiernos “democráticos” que nos van tocando en suerte (mala suerte, digo, y no miro a nadie, si no a los “inocentes”…). Que se creen, o casi, a los que hablan sin decir nada. Digo a muchos, muchos, muchos políticos. (Cada uno según le “va en el baile…” que dice el refrán).
Los “Dones”, son otorgados, según ha quedado claro. Y la misión del que los recibe, o reciben, es: conservarlos y, en lo posible, hacerlos crecer -en sus frutos- utilizarlos, vaciándolos de su origen y su contenido, es una villanía. (Villano: Que actúa, o es capaz de actuar de forma ruin o cruel). Y así, ni merece perdón, ni compasión alguna. Es un “elemento antisocial” por definición.
Así, amigos lectores, guardemos, en lo posible, nuestra inocencia natural, ese “Don” otorgado, y, al mismo tiempo, descubramos las mentiras -aun sin juzgar, que no es ese nuestro cometido- a los que las usan, en contra de TODOS.

Y que, el Año que está a punto de comenzar, nos traiga una parte de la ilusión perdida. Y, a los que nos dejaron, les de el reposo que, sin duda, ganaron con su ejemplo y sacrificio.

¡Feliz Año Nuevo! a TODOS, a TODOS, a TODOS.

Los del Oriamendi.

“S´ha vegut l´enteniment…” (Le han sorbido el cerebro….)

“S´ha vegut l´enteniment…” (Le han sorbido el
cerebro….)

Tal vez no sea esta, Sr. Director, la manera más correcta de
expresar una opinión, por el tema de que se trata, pero
considero necesario decirlo, pues creo es el sentir de muchas
más personas, además de la mía propia. Dígase, en primer
lugar, y con todo respeto, que no es una critica a las FF. AA., ni
a la institución a la que, muchos de nosotros, hemos servido,
con dedicación, voluntad de servicio, y, en cada uno de los
lugares que nos tocó en suerte, hicimos todo lo que se
esperaba de nosotros. Y aún alguno, o más de alguno, siguió
ese camino de servicio, que así se le llamaba entonces, y como
tal aceptábamos y entendíamos. (Esa forma del
encabezamiento es la que usamos en Cataluña, para decir
que: a alguien, o el solito, se ha “tragado” el sentido común).
Y no basta con que los medios de difusión, lo aireen a los
cuatro vientos -que no es cosa baladí el hacerlo, sirviendo
también, permítame decirlo, a no-se-sabe-que intereses. Pero
es una cosa que, sin alarmar a nadie (al menos no a un
servidor) decir, y firmar un “manifiesto” en el que se aboga, y
pretende dar por bueno, el fusilamiento de 26.000.000 de
compatriotas, (ni aunque fueran quince por decir un numero, y
digo 15) para “salvar a España”, de una “calamidad” irrefutable.
Buen Dios! a donde se podía llegar oyendo semejantes
noticias… Y más aún ¿quién es -o son- los intereses que ahí se
consideran?
Los “ecos mediáticos” sacarán punta a ese manifiesto, no cabe
duda alguna, con -es decir “sin”- al fin de: o bien obtener
mejores audiencias, o lectores, según sea el caso, y, sin decir,
como ya es habitual, las “fuentes” donde se nutren. Allá ellos.
Lo que si es importante es: que si el monarca actual, con todas
sus cosas, ha de verse amparado con tales argumentos, que
la Inmensa Misericordia de Dios Nuestro Señor, le auxilie en
este trance. Que falta le va a hacer. Pues de seguir ese camino
-y no entraremos, no hace falta en analizar si tienen, o no, los
“reservistas” poder, o autoridad, sobre las FF. AA., no es
motivo de inquietud, al menos no para quién siga teniendo su
mente despejada, y una visión, me atrevo a decir completa- de
las circunstancias de hoy mismo, y de los tiempos a venir.

No es, quien esto firma, defensor de la actual persona que
ocupa el trono de Recaredo. Pero, el sentido común, la
necesidad de decir alguna cosa que, sin animo de ofender, y
con asombro, que, pensaba ya lo había visto, y oído, todo, o
casi, no me queda otra que hacerlo publico.

Moltes Gracies. Muchas Gracias Sr.

Director.

Jordi S. (Antiguo Sgto.

de Milicias)
Hoy 8 de Diciembre. Fiesta de la Inmaculada

El perdón y el olvido ….

Un apunte (personal) sobre el perdón y el olvido…

“Porque todo será divino al perder la

memoria…”

(Luis Rosales)

Distinguiendo, en lo posible, una cosa de la otra, estamos asistiendo -día si día
también- a una sarta de reproches (mucho más que interesados), en ese lugar
llamado “Congreso de los Diputados” en el que, curiosamente, o no, todos van con
la lección aprendida… Naturalmente, según les mande el “líder” del partido de
turno. De tal suerte que, apenas suben al estrado, o desde el banco, (¿para que no
de cansen? Pregunto), ya sabemos por “donde van a ir los tiros…”.
Y se olvidan, y ¿como no? de otra cosa que no sea la lección aprendida, en la
sede del partido, o en alguno de esos despachos en lo que se reúnen, lejos, claro,
está de la “plaza pública”. Pero, el tema que traemos hoy no ese…
Perdonar no es olvidar.
Olvidar convierte en un nuevo enfoque: aquello que se desea conocer, o mejorar, o
estudiar, de que manera se puede lograr esa mejoría. Más si se quiere -como
debería ser- obtener lo mejor para todos, en la rama que sea…
Pero eso supone la aceptación por todos, de una diversidad -a veces incluso
contraria a la propia idea- que es absolutamente necesaria, para el orden social. Y
no es de balde. Y no es fácil. Y no se consigue en el primer embite, si es que, el
que lo hace, parte de su propio convencimiento para el fin que persigue. Y si es
bueno y conveniente, esto debería ser tarea de todos.
No perdonar, roza los limites del delito. No olvidar, es un anclaje a una situación
anterior, que supone un inmovilismo, que nada, o muy poco, puede ayudar a
mejorar lo que es de todos. Por eso, cuando se trata de hacer una nueva ley, o una
forma de cambiar, o intentar al menos, conseguir ese cambio -que se supone
beneficia a la mayoría- todo obstáculo debería ser “removido”, con la ayuda de
todos los intervinientes en él, para obtener el fin que se persigue. Pero no es así.
No, en esa especie de “gallinero”, en que todos son iguales, o casi, y por lo mismo,
sobran casi todos ellos. (Aquí el “interesado olvido”, tiene más de interés partidista,
y personal -sobre todo económico y de prebendas de cara a un futuro, personal
claro está, de bienestar, y holganza, en empleos, generalmente “públicos” o de
grandes empresas- o sea que: “olvidar” es sinónimo de: interés inconfesable, que lo
enunciado más arriba. Pero esto ya lo sabíamos desde hace mucho… O no?).
Por eso cuando se habla de “no dejar a nadie atrás” ¿a quien se refieren?. Será, en
primer lugar a los “suyos”, luego a los “colaboradores”, después a los necesarios
opositores, y después, si es que algo queda, es decir: “al furgón de cola”, los que
queden, si alguno queda, o el “sálvese quién pueda”. Y eso nos dicen que es “la
democracia”.
“Democracia”= Sistema político que defiende la soberanía del pueblo, y el derecho del pueblo a
elegir y controlar a sus gobernantes.

Alguno de uds. ¿ve eso por algún lado? (Cuando la “consti del 78” elimina
exprofeso, el “mandato imperativo”). Item más… Si en una región, de España –
antiguo Reino, Principado, o Señorío, sus habitantes, eligen a unos representantes
“X”, lo hacen en virtud de ese principio, y guste, o no, ellos son los que están
obligados a defender los motivos que, sus electores que los han enviado allí, han
hecho en virtud de esos principios. Falseamiento, total, alevoso e interesado del
Principio mismo “democrático” hacer lo que están intentado hacer, aquellos que
nos les gustan los “acuerdos” que, el gobierno de turno, en virtud de sus
prerrogativas -exactamente igual que ellos hicieron, no hace demasiado tiempo- los
critican tratando de crear una “sensación”, o vaya ud. a saber que, que siguiendo
sus propias conveniencias, OLVIDAN, que hicieron cuando les convino…
No nos alarguemos más con este asunto. Esta clara -diáfanamente clara- mientras
la VERDAD, este SECUESTRADA, por los intereses personales, y de partido,
tanto el perdón, como el olvido, serán irreconciliables. Nos guste o no. Y mientras
los electores no tengan el poder que la verdadera democracia, lleva consigo,
¡ESTO SERÁ UN CHARCO DE RANAS! guste o no, a las buenas, e ingenuas,
personas que confíen en este nauseabundo sistema.
Evidentemente, y a Dios Gracias, lamentamos que haya, por una vez, tanta
ingenuidad.

Atentamente

Los del Oriamendi.

ENTREVISTA EXCLUSIVA A DON CARLOS JAVIER EN VANITATIS

El príncipe Carlos Javier de Borbón-Parma. (CP)

El pretendiente carlista al trono español: «Creo que Felipe VI está viviendo unos momentos muy difíciles»

Hablamos con Carlos Javier de Borbón-Parma de la pandemia, de qué opina de los escándalos de don Juan Carlos y de qué manera está educando a su hijo y heredero.

Cuando en 1830 Fernando VII derogó la ley sálica con la promulgación de la pragmática sanción para que su primogénita, la reina Isabel II, pudiera reinar, la familia Borbón se dividió para siempre. El hermano de Fernando, Carlos María Isidro, consideró ese cambió de la norma como un ataque, pues de no haberse modificado él hubiera sido el legítimo rey de España. Para apoyar sus derechos, Carlos María se aferró a que su hermano había acabado con la ley sin el concurso de las Cortes y a partir de ahí empezó una batalla sucesoria que acabó con tres guerras carlistas.

Muchos siglos después, la herencia de los carlistas sigue viva en la figura del príncipe Carlos Javier de Borbón-Parma, quien de forma pacífica continúa luchando por los derechos de sus antepasados y por lo que ellos consideran que es suyo legítimamente, el trono español. A pesar de que reside en Holanda junto a su mujer y sus hijos, el duque de Parma mantiene un estecho vínculo con España, tierra que visita con asiduidad, aunque estos meses no ha podido realizar esos viajes por la pandemia del coronavirus.

Aun así, Carlos Javier no ha dudado en atender a Vanitatis para contarnos cómo vive la situación del covid-19, qué opina de los escándalos de don Juan Carlos y la actitud de Felipe VI, y de qué manera está educando a su hijo y heredero, quien, como Leonor, también lleva el título de príncipe de Asturias.

Carlos Javier y Ana María, con sus tres hijos. (Cortesía Asociación 16 de Abril)

P: ¿Cómo están viviendo la pandemia del coronavirus usted y su familia?

R: Con la preocupación lógica de afrontar una pandemia de proporciones desconocidas en su desarrollo y con la esperanza de que la ciencia desarrolle la vacuna y un medicamento que bloquee el avance del virus. En cuanto al aspecto sanitario, ni a mi mujer, ni a mis hijos ni a mí nos ha afectado por ahora. Tanto mi familia como yo estamos adaptándonos a la llamada ‘nueva realidad’ que se ha impuesto con la pandemia del covid-19. Intentando mantener a través de las herramientas tecnológicas que tenemos a nuestro alcance las actividades profesionales, el colegio de mis hijos y el contacto con familiares y amigos.

Somos muy estrictos en el cumplimiento de las normas, y le diré aún más, nuestro rigor de exigencia es aún mayor. Igualmente estamos muy sensibilizados con la situación tan delicada que están sufriendo miles de familias en España. Soy muy consciente de la crisis sanitaria, social y económica que se está viviendo en toda Europa, y en España puede ser más acusada por el modelo económico creado en los últimos años, basado principalmente en el sector servicios y en el turismo.

Es en estos momentos donde todos nosotros tenemos que ponernos en el lugar del otro y dentro de nuestras posibilidades ayudar, trabajar por el bien común… Uno por sí solo puede ayudar mucho a las personas con mayores necesidades. Tenemos a nuestros mayores, a las personas dependientes, discapacitadas, a las familias con menos recursos económicos… Ellos tienen que ser el centro de todas las ayudas, son los que están sufriendo muy de cerca los impactos derivados de esta pandemia.

P: Su tía, la princesa María Teresa de Borbón-Parma, falleció a causa del virus…

R: La muerte de mi querida tía Teresa el pasado mes de marzo fue muy dura para la familia y para los carlistas. Nuestra tía era un ejemplo de vitalidad. Siempre dispuesta a comprometerse por los otros. Siempre vinculada a España, a las Españas… Enamorada de la diversidad de los pueblos de España. Pasaba temporadas en Cataluña y en Andalucía. Habitualmente residía mucho tiempo en Madrid, en concreto en su casa de Majadahonda, donde igualmente me hospedo durante mis frecuentes estancias en la capital. Mi tía Nieves tiene también otra residencia en la misma localidad. Su compromiso es un ejemplo a seguir para mí y para toda la familia.

Carlos Javier, con sus hermanos y su tía Teresa. (CP)

P: ¿Cómo ve la situación actual de la pandemia en España? ¿Cree que se han tomado las medidas correctas desde el gobierno de Sánchez?

R: La situación actual de la pandemia en España es muy similar a la del resto de Europa. Una segunda ola muy difícil de evitar. La dicotomía a la que se enfrentan todos los gobiernos de elegir entre salud y actividad económica es inevitable. Lo que sí tengo muy claro es que de esta situación vamos a salir todos los españoles juntos, trabajando codo a codo y evitando los sectarismos políticos.

Me emociona recordar los momentos en los que a principios de la pandemia todas las ciudades de España estaban unidas en torno a los profesionales que luchaban por las vidas de tantos compatriotas. Toda Europa fue testigo de la capacidad de los españoles de olvidar las diferencias y trabajar unidos frente a una amenaza global. Es un claro ejemplo de que unidos podemos con grandes retos y estoy totalmente convencido que a la pandemia del covid-19 la vamos a vencer con la mayor solidaridad y entrega de cada uno de nosotros.

«Si el personaje público afectado es el Rey, no solo afecta a la persona, que también, sino en mucho mayor grado a la institución que representa, la Corona»

P: Aparte del coronavirus, España vive otra crisis con la Corona: ¿qué opina usted de los escándalos financieros de don Juan Carlos?

R: No soy juez, por lo tanto, poco puedo decir al respecto. Esta cuestión está en manos de la justicia española, a la que yo como español respeto absolutamente. Lo que sí puedo y debo decir es que cualquier tipo de cargo público con responsabilidad política o institucional debe ser intachable en todos sus comportamientos. Son y deben ser referentes para la sociedad. Si pierden ese valor, su funcionalidad desaparece…

Más le diré, si el escándalo se produce por una persona de cualquier nivel, desde el concejal del pueblo más pequeño hasta el presidente de una autonomía, o incluso el presidente de una república, la afectación es exclusivamente a la persona, ni desaparecerán las alcaldías ni las autonomías ni las repúblicas. Si el personaje público afectado es el Rey, no solo afecta a la persona, que también, sino en mucho mayor grado a la institución que representa, la Corona. Ahí radica la trascendencia de sus actos.

En todo caso tenemos que entender que estamos inmersos en una segunda ‘transición’, muy diferente a la del 78, en cuanto a que ahora lo que la sociedad demanda es una transparencia total de la gestión de lo público y una independencia del poder judicial.

«Hay que dejar muy claro que hay múltiples formas de república y múltiples tipos de monarquía»

P: En su opinión, ¿Felipe VI está actuando bien respecto a su padre? ¿Qué hubiera hecho usted? ¿Conoce personalmente al Rey? ¿Qué opina sobre él? ¿Y sobre la reina Letizia?

R: Conozco a Felipe desde hace años, al igual que a Letizia. Hemos coincidido en actos familiares, así como en algunas de sus visitas a Holanda. Pero la verdad es que no mantengo una relación estrecha con ellos. Respecto a la actuación de Felipe con los presuntos escándalos de su padre, creo sinceramente que está viviendo unos momentos muy difíciles.

¿Qué hubiera hecho yo? Lo mismo que hago a fecha de hoy, estar al servicio de España y de los españoles. Trabajando constantemente en todos los foros posibles para que la sociedad española pueda continuar su desarrollo sin olvidar que lo más importante es la dignidad de la persona y las libertades.

P: ¿Cree que sería bueno hacer un referéndum sobre la monarquía?

R: Nosotros, los carlistas, siempre hemos defendido la necesidad de que el pueblo español se pronuncie respecto a cualquier tema de trascendencia. Hay que hacer, por supuesto, una labor pedagógica también entre formas de Estado. ¿República o monarquía? Igualmente hay que dejar muy claro que hay múltiples formas de república y múltiples tipos de monarquía.

El otro príncipe de Asturias

Fue el 20 de noviembre de 2009 cuando Carlos Javier contrajo nupcias con la periodista holandesa Ana María Gualthérie van Weezel en la abadía de la Cambre, en Bruselas. Él ya tenía un hijo fruto de una relación anterior, Carlos Hugo Klynstra (1997), y con su actual mujer amplió la familia con la llegada de Luisa (2012), Cecilia (2013) y Carlos Enrique (2016), quien es príncipe de Asturias y está llamado a convertirse en el próximo jefe de la casa Borbón-Parma.

P: Su esposa, la princesa Ana María, era periodista como doña Letizia: ¿tienen ambas mujeres muchas cosas en común?

R: No podría contestar porque no conozco en profundidad a doña Letizia Ortiz. Pero lo que sí puedo decirte es que Ana María es mi gran apoyo para todo. En lo personal, así como en mis deberes y responsabilidades como titular de la dinastía.

La boda de Carlos Javier y Ana María. (CP)

P: ¿Está educando al príncipe Carlos Enrique según las tradiciones carlistas?

R: Mi hijo Carlos Enrique, a pesar de su corta edad, es muy consciente de los derechos y deberes -me gusta más decir deberes- que nuestra familia tiene con España y los españoles. Siempre tenemos en casa muy presente la realidad política y social de España. Mi hijo, sobre todo, aprende del ejemplo de sus padres, tal y como mis hermanos y yo recibimos el legado de nuestros padres. Estamos en permanente contacto con España, realizando frecuentemente visitas para encontrarme con empresarios, políticos, sociedad civil… Con mis queridos carlistas.

«El carlismo es un movimiento social y político que nace de las tradiciones y libertades históricas de las Españas»

P: ¿Piensa que es posible que algún día pueda reinar en España?

R: Lo que sí tengo muy claro es que estoy al servicio de los españoles. Me debo a España, a las Españas, como nos gusta decir a los carlistas… y, por supuesto, a los deberes que me impone ser el jefe de la dinastía carlista, sin renunciar nunca a ninguno de ellos ni de mis derechos, como siempre lo han hecho todos mis antepasados.

P: ¿Qué les contaría a aquellos españoles que no saben nada sobre el carlismo y leen esta entrevista?

R: Que el carlismo es presente y futuro. El carlismo es un movimiento social y político que nace de las tradiciones y libertades históricas de las Españas, pero proyectado a futuro. Proponemos un sistema basado en el principio de subsidiariedad, de donde se desprende tanto un sistema de autogestión global, es decir, no debe interpretarse únicamente en un aspecto económico, sino también en el político y funcional, así como una estructura federativa en lo territorial.

Igualmente tenemos muy claro que, frente a una sociedad del consumo, nosotros proponemos una sociedad que promueva el bien común y el desarrollo integral de la persona… siempre a la búsqueda de justicia social. Teniendo en cuenta la polarización política en la que está inmersa la sociedad española, el pensamiento carlista propone el federalismo como tercera vía, un lugar de encuentro para todos los españoles.

Primo hermano del rey de Holanda

Carlos Javier es el mayor de los hijos de Carlos Hugo, quien falleció en 2010, y de la princesa Irene de Holanda, hermana de la otrora reina Beatriz, por lo que es primo hermano del actual rey, Guillermo Alejandro, quien fue elegido como padrino de bautizo para el pequeño príncipe Carlos Enrique, una ceremonia católica celebrada en en Parma en septiembre de 2016, a la que no faltaron la reina Máxima y las princesas Amalia, Alexia y Ariane.

P: Usted es primo hermano del rey de Holanda, ¿él lo apoya en sus pretensiones dinásticas?

R. Como usted bien indica es mi primo, con el cual mantengo una muy buena relación, al igual que con su esposa e hijas, pero de cuestiones políticas y/o dinásticas no hablamos. Cuando coincidimos, hablamos de la familia, de los proyectos de economía circular y desarrollo sostenible que impulsa el think tank COMPAZZ, que presido.

Llevo más de 20 años comprometido con el futuro de la sociedad, trabajando para visibilizar y comprometer a todos los niveles (comunidades de vecinos, ayuntamientos, asociaciones, empresarios, gobiernos, organizaciones internacionales…) en la necesidad de llevar a cabo una transición energética, así como un cambio de modelo económico donde se prime el equilibrio ecológico y la persona.

El rey de Holanda, ejerciendo de padrino de Carlos Enrique. (CP)

Nación y Estado.

(Con pluma ajena)

(Un articulo de Santiago Trancón Pérez)

 

Nación y Estado. Son dos conceptos distintos, pero inseparables. A los conceptos hay que pedirles precisión. Sobre todo  a los conceptos políticos Precisión significa: que podemos atribuirles rasgos semánticos con que diferenciarlos de otros conceptos afines. Toda discusión debe empezar por precisar los conceptos. Si no se comprende el significado de las palabras, es imposible confrontar enunciados y juicios.Conceptos precisos para expresar ideas claras: Exíjaselo ud. a los políticos, tertulianos y periodistas. Es la prueba del algodón. Verá, enseguida, quién no sabe de que habla, quién engaña, y quién -aun sabiendo que engaña-sigue engañando.

 

Ejemplo: Pregunte a Pedro Sánchez, a Iceta, a Iglesias, por la “plurinacionalidad”. O, más sencillo: ¿Qué es para ud. una nación?

 

Hablamos de “nación política”, que hoy es el único sentido que nos interesa. Dejemos de lado, para no confundir, la “nación romántica” de “nación cultural”, “étnica”, o “lingüistica”.  Digo que nación, es una forma de agrupación social. Los hombres somos seres sociales, no vivimos aislados, si no formando grupos. El primer grupo es la familia. Basado en la consanguinidad y el parentesco. Luego hay otros, unos inclusivos y otros excluyentes como el clan , la tribu, la etnia, o cualquiera de la muchas  agrupaciones que hoy existen desde una iglesia a un club deportivo.

 

NACIÓN POLÍTICA, es una forma de organización social, en la que todos los individuos que pertenecen a ella poseen una condición básica: son sujetos políticos.  El vínculo común, no es ni la sangre, ni la lengua, ni la etnia, ni el lugar de nacimiento, ni la condición sexual, ni el estatus económico, ni cualquier otra característica. Si no el hecho de ser reconocido como un sujeto de derechos y deberes sociales. Es aquí donde el concepto de “nación”, se hace inseparable del concepto de ESTADO.

 

EL ESTADO: Es la forma institucional que adopta una Nación. Ei estasp transforma el vínculo y el acuerdo social en leyes e instrucciones que organizan y regulan las relaciones entre los individuos. La nación política nace con la Revoución Francesa, y es va consolidando con el estado democrático moderno. Desaparecen los estamentos y las clases, para proclamar un solo sujeto político: el ciudadano. Los reinos, o imperios, dejan de existir, para convertirse en “naciones políticas”, y, las naciones se organizan como ESTADOS.

 

la diferencia ente Nación y Estado, es importante: La nación es una agrupación de ciudadanos. El estado, un conjunto de leyes e instituciones. La nación es el fundamento del estado, y no al REVÉS. El estado varía, y puede adoptar distintas formas, pero la nación se mantiene siempre mientras la mayoría de sus ciudadanos, no rompan su vínculo de pertenencia y permanencia en ella. La nación s el resultado de avatares históricos, pero no es una invención arbitraria, ni impuesta, ni mantenida por la fuerza, o el interés de una MINORIA DOMINANTE.

 

La nación moderna es una forma racional de agrupación humana, que responde a derechos y necesidades, y acuerdos sólidamente fundamentados. No es expresión de ninguna esencia  (no existe el alma ni el ser nacional) sino fruto de la experiencia, la conveniencia, el interés general, la seguridad y la defensa mutua. El control del territorio, la creación de bienes y servicios comunes etc. La nación segura la vida en común, la supervivencia, la paz y el bienestar de la mayoría.  Dada la complejidad, la dificultad y el largo período que requiere la cristalización de los procesos que dan lugar a su constitución, toda nación tiende a PERMANECER.

 

Apliquemos esto a nuestra nación. El nombre de España, se refiere a la nación tal y como aquí la definimos: una nación que surgió de la unión de los varios reinos, que acabaron creando un Imperio que, a su vez – y una vez desaparecido como tal- acabó convirtiéndose en una nación moderna, a comienzos del siglo XIX. En la idea de nación española cristaliza una larga historia que va creando la conciencia de compartir u territorio común, unas necesidades y leyes comunes, etc. etc.

 

Una primera conclusión acelerada, apresurada, por falta de espacio, es que sin España, no puede existir el Estado Español. Que para poder abordar cualquier reforma del Estado, necesitamos revitalizar y reforzar al conciencia, y la consistencia de la nación española. O sea los vínculos de pertenencia a una sociedad común., políticamente y socialmente constituida.  Que la nación española no es ningún capricho, ni ningún proyecto fallido. Si no una realidad poderosa, y vigorosa y democráticamente construida. Que, el resurgir del sentimiento nacional que, el separatismo, ha despertado, no es una reacción efímera, que puedan manipular políticas oportunistas . Si no la expresión de algo más profundo que nadie tiene derecho a desvirtuar, en confusas promesas electoralistas.

“El nuevo “look” (fashion) del presidente Sánchez…

Es curioso, si más no, que: en estos tiempos en que tan de “moda” está el “lenguaje corporal”, nos tengamos que ocupar, nosotros, de hacer un “apunte” -mejor recordatorio- de algo que se repite, de vez en cuando, y que se ya se puso en “moda” -y aún antes- en tiempos del ínclito Felipe González… (NOTA.- Digamos, en nuestro descargo, si necesario fuera, que: de alguna manera hemos de  “pasar” este medio confinamiento…). Hablamos de la “apariencia pública” de los “hombres públicos”. Digamos también, amigos lectores que: la cosa no tiene importancia alguna, y lo único que pretendemos, en estos momentos que escribimos esto, es que: pasen uds., unos minutos de “desaire”, de olvido momentáneo,  de tanta “paliza informativa”, sobre si Trump, o Biden, se van a “romper la cara” -cosa que no sucederá- en los EE.UU., o de los datos del Covid 19 ese que tienen, a la mayoría de la gente, unos resignados, otros preocupados -con razón- y otros… bueno pues eso, ya saben con la cosa del “rebaño”. (Estos, lamentablemente, cada vez en mayor número).

Pero hablábamos del “look” (mira, en el buen idioma nuestro – 3º del mundo-) y “fashion” (moda) también en el mismo, del Sr. Presidente.

¿Se han fijado que, de la noche a la mañana, le han “salido unas canas” -muy discretas y respetables, eso sí- en el “flequillo” y en las “patillas”? (Exactamente igual que le pasó, en su día, a F. González). (NOTA.- Será, por un casual, que tienen el mismo “peluquero”? O tal vez, el mismo “asesor de imagen”? ) Claro que con eso del “lenguaje corporal” -del que los comentaristas de TV, se hacen “ecos” casi a diario- debe ser la razón… Ese cambio de “look”, da un “aire de “madurez” que, para si quisieran los otros (Casado, y otros, que solo han acertado (?) a “dejarse la barba”, por ejemplo). Y que, según quien mire (look) pues queda muy… eso. A la moda.

Ya ven uds., en que cosas nos ocupamos ahora, esta tarde, mientras, hay fuera llueve… En Valencia están sacando agua “a espuertas”, los autónomos están con el “agua -esta económica claro- más arriba del cuello”, y los demás… pues poco más o menos. Menos mal que, las peluquerías, y otros “servicios esenciales” -dicho con todo respeto- están funcionando. Restringidos pero funcionando. Y así, también, quien lo necesite, pude “pedir hora” y hacerse un “cambio” de manera que, quien lo mire vea esa nueva “fashion” (moda) que tendrá cuando salga a la calle otra vez.

Yo, por si lo quieren saber, tengo todas las horas ocupadas (al 30%) claro

 

“Sansón” (“Peluquería Unisex”)

“Romper una lanza…”

Era, antiguamente, el uso -noble- de defender a alguien que, no pudiendo hacerlo por si mismo, otra persona se ocupaba de hacerlo por ella. Y de esta manera, se lograba -o no- el fin que se consideraba justo…

Ahora, en estos días, que ya hace tiempo que va este asunto, y los “juramentos” -y, con ellos el compromiso que acarreaba el hacerlo- han dejado de existir (sobre todo en los “cargos públicos”, digo: políticos) y se “promete” -lo cual también encierra en si mismo un deber- que ni se sabe si se va a cumplir, y lo más fácil es que no sea así, según estamos viendo, sin ser muy “agudos”- digo que se ha olvidado, no solo el significado del tal Juramento, o Promesa (…por mi conciencia y honor…) que de nada sirve pues tampoco se les exige -a dichos cargos públicos- la responsabilidad personal que, de aquella manera, se adquiere en dicho acto y sus consecuencias. Les basta con “dimitir”. Y que: la “sacrosanta e intocable” Constitución del 78 (del siglo pasado), elimina los “Tribunales de Honor” ¿A que vendría entonces “romper una lanza…” en el estricto sentido de la frase. (Y de su compromiso)? No ha lugar hacerlo, pues la tal defensa, sería un “brindis al sol…” en el más amplio sentido de la frase. Y, quién eso hiciera -y es muy dueño cada uno “per se” de hacer lo que tenga por más conveniente- sería, a mi modo de ver, y no creo andar errado, y con el mismo resultado que el tal “brindis”…

¿Cuantos comentarios -a pie de calle, claro- y ¡cuantos lamentos! oímos por doquier cuando, cualquier persona, o “buen ciudadano”, se queja de: la falta de consecuencias JUSTAS, ante lo que estamos contemplando a diario. Y que bien con lo que han conseguido -ellos, los servidores del sistema- con el alisamiento, cuando no la TOTAL exterminación de la memoria colectiva? ¿Pueden pedir más? Pues no les quepa duda, amigos lectores, que Si. Que esto es solo el principio de un plan mucho más basto y amplio de lo que está por llegar…

Añadamos a esto, que la, ya mentada “pepa” del 78, elimina EXPRESAMENTE, el “Madanto Imperativo”. O sea: aquél poder que los votantes, o electores, tienen sobre el “elegido”, como representante suyo -merced al cual el cargo que ocupa, depende de los que le han colocado  en él, y, por lo mismo, le pueden -podían- retirar su confianza, y, de este modo, colocar en su puesto -además de poder ejecutar el llamado “Juicio de Residencia”, por los actos cometidos- a otra persona de mejor merecimiento. Sigamos con ello, y veremos el porqué, personalmente, el abajo firmante, no “romperá un lanza…”

Porqué, yo, srs míos, no lo haré.

He visto, como muchas otras personas que lo han necesitado, (y cada día son más mientras dura esta “pandemia” que, ojalá, pronto termine) (NOTA.- Ya nos están “vendiendo vacunas” para ello) como los enfermeros (as). Médicos, auxiliares, etc., se dejan la piel cada día, en los hospitales y centros de salud, para salvar vidas. Ya estamos viendo que, G. a D., están más preparados para lograrlo. Y también como, a los mandatarios (esos del “prometo…”) les “preocupa muchísimo (¿?)” la salud de sus compatriotas… Es algo evidente. (Ese sr Trump, ese, el americano, se “contagió” y se “curó” en ¡cuatro días!) ¿Que bueno que es el “sistema” verdad? Pero no era esa la razón de este escrito…

Yo no romperé mi lanza, por los sanitarios… Y no lo haré, por una razón sencilla: Porque, tal vez -y ¡ojala me equivoque! –me hará falta para defenderlos. Esa es mi razón. Y, siguiendo a D. Quijote, diré: “La razón, de la sinrazón, que mi razón se hace….”  En ello estoy, y estaré.

Un grande, y sincero abrazo, a todos, todos, los que luchan, cada uno a su manera, por conseguir todo aquello, que siendo un DERECHO,  nos están coartando y limitando, con alevosía, engaños, y unas cuantas cosas más -demasiadas para una sola página- que están por llegar.

Muy sinceramente

Sulpicio Motilla Olmo

(Director)